"El poder ahora lo tiene Bernanke y a él hay que escuchar"
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Gordon Gekko: Son palabras que se le atribuyen a Greenspan. En apariencia se trataría de una filtración luego de una reunión privada -organizada por una casa de Bolsa-con un grupo selecto de inversores. Pero no se ha confirmado su veracidad.
P.: Tampoco se ha desmentido.
G.G.: Correcto. Lo que, dicho sea de paso, no las confirma.
P.: Greenspan habría sostenido que el mercado subestima la magnitud de la suba de tasas de interés que todavía la Fed tiene por delante. No me negará que suena verosímil.
G.G.: Desde ya. De hecho, si se observa el mercado de futuros, se detecta, en las últimas dos semanas, un persistente reacomodamiento de las expectativas que opera en ese mismo sentido. Una tasa de fed funds en 5% a mediados de año es hoy el escenario favorito.
P.: Quizás la idea de Greenspan sea que un « techo» de 5% es una estimación demasiado modesta. El rumor es que habría destacado que la pujanza de la economía es mucho más vigorosa que lo que se cree.
G.G.: No sabemos si los dichos son veraces ni, mucho menos, disponemos de una transcripción completa. Pero que la economía crece con mucha mayor fuerza que lo que sugiere el último informe de cuentas nacionales, hoy nadie lo discute. Es más, el primer trimestre apunta a una expansión -anualizada-superior a 5%.
P.: ¿Tanto?
G.G.: Sí.
G.G.: El arrastre ya es muy fuerte. Noviembre y diciembre repuntaron con gran ímpetu luego del bajón de setiembre y octubre. Y esa inercia -en el consumo tanto como en el gasto de capital-continuó en enero. Esa indudable fortaleza es la que compra los boletos para llevar la tasa a 5% en la reunión de mayo. Pero para trepar aun más alto, en mi opinión, habría que descartar un debilitamiento posterior de la economía. O algún barquinazo de los mercados. O un eventual derrumbe de los precios de los commodities... Y yo no lo haría a esta altura...
P.: ¿Y qué piensa que hará la Fed?
G.G.: Tomarse su tiempo. Cuando la tasa estaba en 1%, el riesgo era que la política monetaria fuera sorprendida en «offside» por el vigor de la recuperación. Ahora, la tasa se ubica en terreno neutral y, por ende, aun con una economía robusta, hay menos urgencias. En la medida que la tasa se eleve por encima de 5%, el sesgo de la política se tornará más y más restrictivo. Habrá que ponderar cada suba por el riesgo de equivocarse y exagerar con el grado de dureza.
P.: ¿Cree que Greenspan --en su nuevo traje de consultorpueda convertirse en una fuente de interferencia en la gestión de la política monetaria?
G.G.: No lo creo.
G.G.: ¿Fue Paul Volcker, acaso, una fuente de perturbación para el desempeño de Greenspan?
P.: No lo fue.
G.G.: Esa ha sido la regla general.
P.: Tendrá entonces que abstenerse de opinar sobre los temas que son su especialidad.
P.: No importa lo que Greenspan diga, el poder ha cambiado de manos...
G.G.: Ese es el punto. Sutilpero decisivo. Siempre será útil escuchar a una persona inteligente pero, a la hora de la verdad, es Bernanke quien comanda ahora el comité que decide la política monetaria.
P.: Y es a Bernanke a quien habrá que escuchar...
G.G.: No habrá que esperar mucho. La semana que viene deberá concurrir al Congreso cumpliendo con su obligación de informar ante ambas Cámaras; lo que antes se llamaban sesiones Humphrey-Hawkings. Y no sólo leerá su presentación sino que deberá responder a las preguntas de los legisladores, lo que seguramente tornará su visita mucho más jugosa...




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