China se convertirá este año en el socio comercial más valioso de la Argentina, dado que es el país que mayor superávit comercial le aporta. Si bien es el tercer país según el volumen de exportaciones (luego de Brasil y Estados Unidos y superando a Chile), el resultado comercial bilateral arrojará este año a la Argentina un saldo favorable de aproximadamente 2.000 millones de dólares.
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Además, la proyección para el próximo año podría profundizar este beneficio, ya que a partir de los acuerdos comerciales que en la gira que comenzaron ayer el canciller, Rafael Bielsa, y el secretario de Relaciones Económicas Internacionales, Martín Redrado, por China, se acordó el comienzo de negociaciones para reducir barreras arancelarias en ese mercado, que permitirían aumentar los envíos en unos 200 o 300 millones de dólares más en 2004.
En este sentido, ayer Redrado acordó con la viceministra de Comercio de China, Ma Xiuhong, el diseño de un protocolo de «frutas, hortalizas y cítricos» que estaría listo para el primer cuatrimestre del próximo año y que serviría de marco para la visita que Néstor Kirchner haría a Pekín a fines de mayo.
El país descubrió en realidad la importancia de exportar a China a comienzos del segundo trimestre de 2002, a partir de las compras desde ese mercado de grandes cantidades de soja. Lo que vino después fue una verdadera explosión en las exportaciones argentinas. De los 457 millones de dólares de 2001, en 2002 los envíos treparon a 1.270 millones y este año superarán los 2.500 millones. Como contrapartida, las importaciones se estancaron, fruto de la devaluación del peso, y llegaron a sólo 153 millones de dólares en 2002 y este año difícilmente superen los u$s 500 millones. La estrategia que adopta ahora la Argentina, es superar la concentración en envíos de soja, aceites y algo de combustibles y comenzar a abrir mercados de frutas, materiales para la construcción, lácteos, cítricos, tubos de acero sin costura, cueros y maquinaria agrícola.
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