"El superávit fiscal no es el remedio de todos los males"
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P.C.: La política de subsidios generalizados es un claro ejemplo de política fiscal procíclica. Al margen del impacto micro en algunos precios concretos desde el punto de vista macroeconómico, aspirar a la estabilidad de precios utilizando subsidios es como pretender apagar un incendio con nafta, ¿o los argentinos que se benefician con esos subsidios no los destinan al consumo, presionando también sobre los precios? Tampoco ayuda a contener la inflación la decisión de subir el mínimo no imponible de Ganancias que libera más ingreso disponible para consumo o el hecho de incorporar casi 1 millón de nuevos jubilados en menos de 6 meses ( moratoria jubilatoria).
P.: ¿Es correcto considerar que la política de acumulación de reservas es anticíclica?
P.C.: No, todo lo contrario, porque en la medida en que implica la adopción de un tipo de cambio cuasifijo es claramente procíclica. Bajo un régimen de tipo de cambio fijo los precios suben por exceso de demanda de bienes y activos domésticos, no por razones monetarias, y por tanto la base monetaria ajusta pasivamente: la esterilización de hoy es emisión de mañana. Ya comprobamos más de una vez que no hay nivel de reservas que sea suficiente cuando el ciclo se revierte, comienza la fuga de capitales y se quiere reconvertir en dólares pesos antes emitidos. Lo importante es no acumular distorsiones macroeconómicas en el sector real para evitar las crisis financieras que «se llevan puestas» las reservas acumuladas en tiempos de bonanza. La estabilidad de precios con respecto al resto del mundo no debe ser la prioridad del BCRA, sino la estabilidad de los precios internos y el nivel de actividad. En el contexto actual significa que los intentos del BCRA por mantener los precios domésticos artificialmente bajos en divisas son inútiles. Entre 1998 y 2001 significaba que los intentos del BCRA por mantener los precios domésticos artificialmente altos en divisas eran igualmente inútiles (como se demostró). En cada caso la economía real «se venga» del tipo de cambio fijo de modo diferente: cuando el tipo de cambio real tiene que subir lo hace con recesión, y cuando tiene que bajar con inflación.
Entrevista de Jorge G. Herrera




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