6 de mayo 2003 - 00:00

Emitirán pesos hasta que se frene caída de la divisa

Emitir moneda puede resultar en un efecto de suba de precios (inflación). Al notar más liquidez en la gente, los comerciantes de bienes y servicios pueden tentarse a subir el valor, porque casi todos sienten que en más de 4 años de recesión perdieron rentabilidad. Es el efecto malo de toda emisión de dinero, pero no se traslada de inmediato a precios (puede tardar hasta 6 o 7 meses). Claro, este gobierno ya no puede darse el lujo de postergar todo para después del 25 de mayo porque tiene chances de que el propio candidato oficial, Néstor Kirchner, gane el ballottage y reciba tal tremenda cantidad de problemas. Pero hoy no funciona el multiplicador que crea dinero bancario a partir de dinero en efectivo. Además, se daría la tesis de Roberto Alemann, de que el dinero para comprar divisas no es inflacionario. Con este criterio, en el Banco Central decidieron seguir emitiendo hasta frenar la caída del dólar. Por lo menos, será hasta fin de agosto, cuando vence el miniacuerdo. No estaba definido anoche el nuevo límite, pero esto no será de importancia: el Fondo Monetario prometió que no cuestionará los desvíos que se produzcan. Obviamente, no avalará el emitir para el gasto estatal. Esta es la misma estrategia que adoptó Rusia tras su default: sumar reservas mes a mes. Hoy habrá una reunión final entre los técnicos del FMI, Prat-Gay y el ministro Lavagna.

El Banco Central continua-rá interviniendo con fuerza en el mercado cambiario para sostener el valor del dólar. Una alta fuente del organismo confirmó ayer a Ambito Financiero que «el FMI admitió que será muy flexible en lo que respecta a emisión monetaria, porque no existe evidencia alguna de inflación».

Este fue el punto central que abrocharon el presidente del Banco Central, Alfonso Prat-Gay, y el vice de la institución Pedro Lacoste, con el director del departamento occidental del FMI, John Dodsworth, tras una larga reunión mantenida ayer. Todavía no está definido cuál será el nivel de emisión tope, pero se resolvió que continua-rá fuerte la intervención, con lo cual se buscará defender un nivel del dólar que no baje de $ 2,80.

Las cifras más finas continua-rán delineándose hoy en una reunión que mantendrá Prat-Gay con el ministro de Economía, Roberto Lavagna, quien recibirá a Dodsworth, antes de su regreso a Washington (ver aparte).

«Existe un aumento de la demanda de pesos por la reactivación económica, por lo cual está totalmente justificado el aumento de la emisión de las últimas semanas»
, explicaron en el BCRA.

Actualmente, la base monetaria se ubica en $ 38.500 millones, pero aumentaría significativamente si continúa el actual vo-lumen de compras de dólares, a través de la emisión de pesos. El actual nivel ya está por encima de los $ 37.200 millones que se habían fijado inicialmente para fin de mayo, de acuerdo con lo estipulado en el miniacuerdo firmado en enero.

Ahora las condiciones cambiaron y el FMI aceptó ser mucho más flexible para aceptar la intervención del Central.
Es que las evidencias juegan a favor de la postura del equipo económico: a pesar de la fuerte emisión de los últimos meses para la adquisición de dólares, igual la inflación se mantuvo totalmente bajo control, al punto de que en abril se ubicó en sólo 0,2%.

Muchos operadores observan que sólo para absorber los dólares que ingresan por comercio exterior sería necesario comprar unos u$s 1.000 millones mensuales, o sea unos 2.800 millones de pesos cada mes.

• Temor

Si bien los funcionarios del Fondo admitieron que se continúe emitiendo para sostener al dólar, pero no quieren que el Central se pase de la raya. En realidad, temen por los efectos que esta emisión de pesos en el mercado podría ocasionar sobre la inflación en los próximos seis meses.

La decisión implica que el BCRA emitirá más pesos para comprar dólares en el mercado y, por lo tanto, incrementará en el mismo ritmo el volumen de reservas internacionales, que ya superan los u$s 11.100 millones
.

• Destino

Uno de los compromisos más importantes que asumió el equipo económico para obtener una flexibilización de las metas monetarias es que el aumento de las reservas que se produzca será aplicado para la renegociación de la deuda externa. Una de las preocupaciones del FMI es que la Argentina vuelva a pagar sus compromisos externos, que están incumplidos desde diciembre de 2001.

Prat-Gay
y el vicepresidente del BCRA, Pedro Lacoste, recibieron ayer desde temprano a la mañana a la delegación completa del FMI, encabezada por Dodsworth y el encargado del caso argentino, John Thornton. Las reuniones técnicas, que se realizaron en el segundo piso de Reconquista 266 para definir las nuevas metas de emisión sólo fueron interrumpidas para almorzar apenas unos sándwiches y gaseosas.

Prat-Gay defendió la postura de continuar emitiendo por dos cuestiones centrales: la inflación está muy por debajo de las expectativas y el crecimiento de la actividad es mayor también que lo que se esperaba inicialmente, lo cual justifica un incremento en la cantidad de pesos que circulan
.

En términos anualizados es inferior a 10% anual, de acuerdo con los datos de los últimos seis meses, cuando el FMI había estimado 35% en el miniacuerdo de enero, mientras que en el presupuesto figuraba un nivel de 22%. La cifra de la inflación para 2003 se ubicaría, finalmente, en alrededor de 14% anual.

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