Enfrían ahora la derogación
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Por ello los técnicos se debaten entre la derogación total o una nueva ley.
Pero por otro lado, encarar la negociación política de una nueva legislación cuando no hay ni comisiones parlamentarias para poder llevar a cabo el proceso legislativo y en medio de las Fiestas de Fin de Año y las vacaciones, hace casi imposible continuar el ritmo con que se venía analizando una nueva reforma.
De modo que el gobierno prefiere postergar el tema para 2004.
Mientras tanto, la situación de la Ley 25.250 de Reforma Laboral logró el milagro de unir, por lo menos en la opinión, a empresarios y sindicalistas. Todos quieren que el gobierno derogue la legislación, pero que se tome se tiempo para analizar cuál es la mejor alternativa. Eso sí, cada uno de los actores tiene sus propios argumentos.
• Reclamo de la UIA
Oficialmente la Unión Industrial Argentina (UIA) emitió un comunicado en el cual se reclama directamente «la necesaria derogación de la misma, por cuanto no sólo habría vicio jurídico de voluntad sino también impedimento ético para su aplicación». La justificación de esta posición según la entidad que maneja Alberto Alvarez Gaiani «es principio básico de validez de los actos de gobierno, ser el resultado de procesos legislativos incuestionables desde el punto de vista de la legalidad». Finalmente la UIA pide la «necesidad de encontrar los consensos en la sociedad argentina para contar con reglas claras y estables de un régimen laboral moderno».
Antes de publicarse este comunicado el consejero laboralista de la entidad, Daniel Funes de Rioja, pidió la derogación de la ley, pero recordó que el proyecto polémico «no fue negociado con los empresarios», pero sí «con la CGT». Dijo además que hay cosas de ese régimen que incluyen la «simplificación registral, la oficina de mediación federal y el período de prueba» que «son cuestiones que no merecen discusión». El presidente del departamento social de la UIA reconoció ayer además que «lo notable es que esta ley, como fue cuestionada, prácticamente no fue aplicada».
También habló ayer el fallido ministro de la Producción, y ex titular de la UIA, José Ignacio de Mendiguren, que afirmó que «entre el empresariado había serios indicios» del pago de sobornos, y también reclamó la derogación de la ley. Reflexionó en que con una nueva legislación «la manija la tiene que tener el trabajador».




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