Periodista: Estamos esperando a Powell. Sabemos lo que va a hacer, o eso creemos, subirá las tasas un cuarto de punto. Pero además se piensa que lo que diga como explicación nos levantará el ánimo. ¿Será posible?
Diálogos de Wall Street
Es la hora señalada, y Gordon Gekko dice que no se suspende por lluvia. Ni por Rusia.
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Gordon Gekko: Nada peor que una Fed de brazos cruzados en las actuales circunstancias. Está en un brete, sí, pero no maniatada. Y lo mejor es que entre ya en acción. La realidad es áspera. Eso es dato, no va a cambiar.
P.: La inflación está lanzada, hay una guerra en el centro de Europa, volvió la tensión de la guerra fría, y de la mano de las sanciones, se recalienta el precio de los commodities. Es cartón lleno.
G.G.: Nos pase por alto el covid. Gracias a China volvieron también los encierros. Con brotes que van de Shenzhen a Shanghái, el corazón de la actividad económica china está en peligro de suspensión.
P.: Pero no vimos la histeria de otros momentos.
G.G.: Es que le pone paños fríos a la demanda esperada de energía en el corto plazo. Ver el crudo Brent debajo de 100 dólares tras el embargo que dictó EE.UU., calma los nervios. Aunque no es por las buenas razones.
P.: Ya me preguntaba yo si era bueno o malo que China se viera obligada a pisar el freno.
G.G.: Hay que moderar la demanda pero no porque se suprima la oferta. Está claro que el covid no nos va a sacar del laberinto. Es al contrario, aunque esta pausa no resulte del todo inoportuna.
P.: La Fed eligió siempre con cuidado cada paso que dio, escogió el momento, desechó las circunstancias que suponían peligro, actuó sobre seguro. Y de repente la inflación se le escapó del corral, la crisis geopolítica (y de los commodities) se le metió por la ventana, y está forzada a intervenir. Cuando tenía todo controlado le fue muy bien, ¿y ahora? ¿Qué se puede decir?
G.G.: Con el diario del lunes, siempre parece fácil. Cuando estalló la pandemia y el mundo entero corrió a encerrarse en marzo de 2020 lo que se decía, con razón, era que la política monetaria no podía curar el virus. Ex ante, la Fed siempre afronta una tarea difícil. Aun si uno se toma su tiempo, muchas cosas pueden salir mal. Y otras están fuera de control.
P.: Mañana (por hoy) vencen los cupones de dos eurobonos rusos en moneda dura. ¿Putin podrá pagarlos?
G.G.: Sí. La cifra es muy pequeña: 117 millones de dólares. Tanto el pago como la cobranza no están alcanzados por las restricciones financieras. Otros vencimientos, más importantes, de corporaciones rusas se cancelaron sin drama. La pregunta pertinente es si Putin querrá abonarlos
P.: ¿Comenzará la Fed el proceso de suba de tasas con un eventual default de Rusia? Si lo hubiera hecho así en 1998 el mundo financiero volaba por los aires. Acuérdese de Long Term Capital y la operación de salvamento que la Fed de Greenspan, que estaba en ascuas sobre el problema, tuvo que organizar de urgencia y sobre la marcha. La Cámara de Compensación de Chicago estuvo a un tris de volcar.
G.G.: ¿Comenzará la suba de tasas? Sí. ¿Pagará puntualmente Rusia? Es a voluntad del Kremlin. ¿Se gatilla automáticamente un default si no lo hace? Empieza a correr un período de gracia de 30 días. Pero, a efectos de lo que usted quiere saber, es lo mismo. ¿Podría ocurrir una crisis a la Long Term Capital? No se sabía entonces. No se sabe ahora. Pero hay diferencias relevantes. La exposición financiera cross border a Rusia es acotada. Se recortó mucho después de la anexión de Crimea en 2014. Según el Banco de Basilea, la banca internacional tiene créditos por unos 121 mil millones de dólares. El grueso -84 mil- está en los libros de la banca europea, que ya hizo sus descargos y ventilado el impacto de un eventual write-off (pase a pérdidas completo). Son cifras manejables para los involucrados. El papel del Banco Reifeisen está 30% arriba de lo que valía cuando se declaró el embargo de la energía. Unicredito, 20%.
P.: Acá no pasa nada.
G.G.: Nunca se sabe con certeza. Y hay un proceso activo de revisión de riesgo de mercado y de contrapartidas, llamados de garantías y concesión de nuevo financiamiento sobre todo para reforzar el colateral de aquellos productores de materias primas vendidos en los futuros y que recién dentro de un tiempo van a tener disponible su producción. No es que no pasa nada. Pasa muchísimo, y por eso mismo no se ve nada muy preocupante sobre la superficie. Pero la última palabra la tienen los mercados, que pueden cambiar de opinión sin preaviso. Y esto es prueba y error.
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