3 de octubre 2002 - 00:00

FMI: el lunes ponen la fecha para acuerdo con la Argentina

El gobierno confía que podrá iniciar la negociación política de un acuerdo de ayuda con el Fondo Monetario Internacional el lunes de la semana que viene, luego de que durante el fin de semana los delegados que permanecen en Washington le den la puntada final a una negociación técnica con la segunda línea del organismo.

Ese fue el principal anuncio que hizo ayer Roberto Lavagna en el gabinete al que llamó para entroncar las albricias de la recuperación: «El infierno quedó atrás, ahora nos quedan seis meses para prepararle el terreno al nuevo gobierno», exclamó el Presidente en el monólogo más optimista que se le escuchó desde que asumió. Forzado a dar señales de que se recuperó del rush de depresión que hace exactamente una semana lo puso al borde de la renuncia, Duhalde incurrió en extraños ademanes, como felicitar a su gabinete. «Estoy orgulloso de mis hombres» dijo palmeándole la mano a Chiche Duhalde, su esposa a la que sienta en el gobierno y decide destinos sin el costo -y las responsabilidades-de ser funcionaria.

«Nada de lo que hagamos de acá en adelante tiene que apartarse del objetivo de despejarle el terreno al que venga. Sé que me equivoqué cuando asumí y dije que iba a ser el Presidente del camino de la producción y nombré a un ministro. No me di cuenta de que tenía que atender a lo financiero que era previo»
, fue el centro de su exposición.

•Pronóstico

La reunión había ganado en tensión porque los ministros sabían un secreto que quería revelase en público el Presidente: «Por eso le he pedido a Aníbal Fernández que asuma como ministro de la Producción. Acá Roberto me ha pedido que lo libere de administrar las áreas de producción y creo que Aníbal es la persona». Risas y festejos, que una ministro encontró pronto la manera de prolongar: «Felicitemos a nuestro presidente, que pasado mañana cumple años». Era ya el colmo del gozo en un grupo humano amaestrado en el pesar y la bronca. También lo palmearon a José Pampuro, que pasa a la Secretaría General en lugar de «Hannibal», con Juan Carlos Mazzón y todo.

Lavagna pidió que mirasen la carpetita que había mandado a repartir con las bienaventuranzas de la recuperación. «Hoy vemos que los vaticinios apocalípticos no se cumplieron. Lejos de ello, sin ayuda externa, solos, con los esfuerzos de los argentinos, comenzamos a salir del infierno. Ahora viene la segunda etapa, entonces, que es la de la reactivación industrial». El ministro reforzó el optimismo con este dictamen: «Es la primera vez desde 1998 en que el crecimiento es igual al del mismo mes del año anterior. Hemos dejado de caer».

Relató detalles de la negociación en Washington que siguen Guillermo Nielsen y Aldo Pignanelli con el FMI y aseguró que el lunes se le pone fecha. «Mejor que se negocie allá, así sacamos un poco el tema de las presiones periodísticas», opinó.

Los ministros se agolparon para acompañar el advenimiento de la paz y la prosperidad. Juan José Alvarez (Justicia y Seguridad) dijo que la inseguridad en la Argentina era diez veces menor a la de San Pablo y que la caída de la criminalidad en la Capital Federal, por los controles preventivos, era apabullante. Daniel Scioli (Turismo y Deporte) destacó que el campeonato mundial de voleibol no era sólo un logro deportivo sino también turístico y que preparaba el terreno para que vinieran al país otros eventos similares.

Ginés González García
destacó la designación de la argentina Mirta Rosés como directora de la Organización Panamericana de la Salud. «Es una argentina que consagra un buen plan: desde este mes damos leche a 60% de los niños de todo el país y lanzamos un plan para dar 45 medicamentos que cubren 80% de las enfermedades».

•Préstamo

Un colega le hizo el gesto con los dedos que universalmente identifica el signo pesos. «Lo pagamos con dólares que están ya en el país y vienen de un préstamo BID ya concedido. Los laboratorios hacen cola para cobrar», respondió el ministro.

Jorge Matzkin
(Interior) arrancó con sombrío fingimiento: «Le pedimos a las provincias que dejasen de emitir bonos, que les íbamos a compensar con fondos internacionales y que los íbamos a ayudar en la renegociación de la deuda. No le cumplimos nada de eso», masculló casi sonriendo.

«Pero ahora les damos dinero, $ 300 millones, para que regularicen sus pagos porque hay que esperar que con el acuerdo con el FMI vamos a poder cumplirles», auguró el pampeano. «No se olviden del PAMI, que necesita $ 30 millones por mes para subsistir», intentó hacerse escuchar en vano Ginés.

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