14 de enero 2003 - 00:00

FMI: gestionan préstamo puente de Italia o de España para pagar

Frente a vencimientos por 2.876 millones de dólares con el riesgo de reducir las reservas del país o de dejarlo caer en el default con organismos internacionales, lo que corresponde es que se consulte a todos los candidatos a presidente de la Nación. Uno de ellos asumirá el 27 de abril próximo y deberá sobrellevar durante su gestión las consecuencias de la decisión que ahora se tome. En lugar de un gesto de alto vuelo en la conducción de un país, el Presidente oscila entre distintas alternativas: pagar intereses y no capital de los vencimientos, dejar caer efectivamente al país en default (que será doble porque se sumará al de acreedores de los bonos argentinos) o pedirles un crédito puente a países como Italia o España para evitar la cesación de pagos. Esta última es una solución forzada que crearía precedentes internacionales que la harían poco viable. Además, si lo obtuviera, comprometería seriamente al próximo gobierno, que debe enfrentar la situación de muchas empresas de esos países europeos en la Argentina. El actual gobierno mostró siempre ideas en extracto para resolver grandes cuestiones. Recuérdese que el año pasado intentó otro crédito puente con países latinoamericanos (Brasil, México, Chile y otros). Fue un fracaso tal estrategia, pero sigue insistiendo el duhaldismo. Hoy por hoy, con mayor o con menor adhesión -algunos, con ínfima adhesión-, se considera como candidatos presidenciales a Carlos Menem, Ricardo López Murphy, Elisa Carrió, Adolfo Rodríguez Saá, José Manuel de la Sota, Néstor Kirchner, Alfredo Bravo, Rodolfo Terragno y quizá Felipe Solá. Un presidente imaginativo para gobernar no los convocaría a diálogos que suelen terminar con el portazo de alguno para ganar proselitismo electoral. Sí debería Duhalde plantearlo por escrito para que respondan de la misma forma sobre la disyuntiva que hoy enfrenta el país: pagar con reservas o caer en el doble default. Salvo Ricardo López Murphy, cuya respuesta puede ser descartada a favor de pagar con reservas, porque siempre se ha manifestado en ese camino, no hay certeza de qué dirían los restantes. López Murphy sabe que en una eventual -aunque poco probable para esta etapa-llegada a la presidencia de la Nación tendría ayuda externa. Inclusive del Fondo Monetario, casi automáticamente, y también ingreso de capitales por el tipo de ortodoxia económica que siempre expone. Pero sería un dilema para Carlos Menem optar por el pago con reservas cuando alguna vez alentó el hoy menos probable esquema de dolarizar la moneda argentina. Rodríguez Saá dudará en abonar con reservas, porque goza de más desconfianza en el exterior y no tiene seguridad de que las ideas que ha expuesto le atraigan capitales. Podría decirse que Elisa Carrió preferiría el default doble, pero, de exponerlo así, también tendría que atenerse a las consecuencias. Es toda una incógnita saber qué responderían De la Sota y los restantes candidatos. Lo único seguro es que Duhalde, siempre dubitativo, probablemente no resuelva o resuelva mal, porque, en definitiva, dejará el gobierno el próximo 25 de mayo. La misma consulta a los candidatos presidenciales dejaría al gobierno al resguardo de que, si salda los 2.876 millones de dólares con reservas y luego el Fondo no las restituye de inmediato, su responsabilidad quedaría mejor cubierta. Como siempre, se duda que este gobierno adopte medidas de fondo, consensuadas, y si lo intenta, tal vez termine en un presunto escándalo por intentos de nuevas alianzas políticas.

El gobierno emprendió una gestión urgente ante varios países europeos para que aporten un crédito puente que permita a la Argentina cumplir con el vencimiento del FMI el viernes. Estados Unidos ya se negó a esta solicitud, pero para las próximas horas se esperan las respuestas de los gobiernos de España e Italia.

Altas fuentes del Palacio de Hacienda reconocieron las gestiones, aunque explicaron que por el apuro es «muy complicado», que algún aporte de estos países llegue a tiempo. Lo que sí podría lograrse es una suerte de aval o garantía con depósitos que se hagan en el Banco de Basilea. Este tema figuró precisamente en las conversaciones mantenidas por el actual titular del Banco Central Alfonso Prat-Gay en Suiza en el marco de la reunión del BIS (siglas en inglés del Banco Internacional de Pagos con sede en Basilea).

El viernes vencen u$s 1.056 millones con el Fondo, correspondiente a un préstamo que ya había sido renovado el año pasado y, por lo tanto, ahora debe ser cancelado. De lo contrario, el país entrará en cesación de pagos también con ese organismo. A eso se suma vencimientos con el BID y el Banco Mundial (ver nota en pág. 2).

•Crisis

El equipo económico sabe que si paga con reservas a los organismos internacionales y luego por cualquier motivo se frustra el acuerdo, el dólar treparía fuerte y además desataría una crisis en el gobierno por el paso en falso. Obviamente si finalmente se firma el acuerdo, la Argentina recuperaría los u$s 1.056 millones del vencimiento.

La aprobación debería llegar el 23 de enero, cuando se reúne el directorio del Fondo para analizar la carta de intención ya consensuada entre Economía y el staff del Fondo que está en Buenos Aires
. El presidente del BCRA, Alfonso Prat-Gay, se encontró ayer en Suiza, durante la reunión con el director gerente del FMI, Horst Köhler. Sin embargo, se trató más bien de una reunión protocolar sin definiciones sobre temas puntuales del miniacuerdo que al mismo tiempo se estaba gestionando en Buenos Aires.

En cambio, tuvo mayor recepción al encontrarse con los restantes titulares de bancos centrales de todo el mundo que asistieron a la reunión plenaria. La situación de la Argentina fue uno de los temas principales y hubo (una vez más) compromisos de apoyo, aunque sin menciones de desembolsos inmediatos.

Las discusiones centrales de los últimas horas con la misión en Buenos Aires giraron en torno al programa monetario y los límites para el aumento de los pesos en circulación. En ese sentido, desde el FMI mantuvieron una postura de mantener una fuerte restricción al aumento del circulante y la base monetaria. Una clara señal de que no agrada la decisión del gobierno de frenar la caída del dólar. Sin embargo, desde el BCRA y con su vicepresidente, Pedro Lacoste, a la cabeza, sostuvieron que la expansión monetaria registrada en los últimos meses es genuina y que no tendrá impactos inflacionarios. Lo cierto es que la emisión de dinero hoy, recién se ve trasladada a los precios a los tres o seis meses como mínimo, por lo que no hay razones técnicas para justificar cualquiera de las dos posturas. Aún así, las discusiones habrían terminado volcándose a favor de la posición del Banco Central. Por lo tanto, se respetaría el programa monetario tal como fue aprobado a fines del año pasado cediendo en su postura el FMI pero a sabiendas de que en la revisión de metas que se haga en marzo se develarán los desvíos frente a lo estipulado ahora.

•Compras

De esta forma, el Central podrá seguir comprando dólares en el mercado e inyectando pesos como contrapartida. Pero lo hará a un ritmo muy inferior al registrado durante el período octubre-diciembre. De hecho, de los u$s 10.600 millones de reservas que tiene actualmente, el Central no debería superar los u$s 11.500 millones a fin de año.

Estas son algunas consideraciones que se realizaron ayer en las distintas reuniones del staff del FMI con los funcionarios del ministerio de Economía y del BCRA:

La clave para reducir el ritmo de compra de dólares pasará, entonces, por seguir aflojando los controles de capitales. De esta forma, se evitaría que el dólar siga cayendo. La banda estipulada para el precio del dólar durante el año se ubica entre $ 3,30 y $ 3,60.

• La preocupación que expresaron los técnicos del FMI, encabezados por John Dodsworth y John Thornton, pasa por la posibilidad de un rebrote inflacionario por el aumento de los pesos en poder del público.

• Además, los amparos y los vencimientos de depósitos reprogramados, que a partir de septiembre obligarán a los bancos a devolver unos $ 800 millones mensuales, implican también un factor que podría incrementar peligrosamente el circulante.

Otro de los puntos en discusión pasan por la posibilidad de implementar finalmente el netting, es decir que los bancos cancelen sus redescuentos con el BCRA a través del pago con bonos.

• En principio, el Fondo no ve con buenos ojos la operación en este momento. Ello se debe a que la cancelación de redescuentos en efectivo es una de las pocas herramientas genuinas que tendría la autoridad monetaria para absorber circulante.

• Uno de los aspectos que podría cambiar del programa monetaria está en relación con la emisión de LEBAC. Mientras que el Central estableció una emisión muy limitada para 2003, en el Fondo insisten en que podría ser necesaria una colocación mayor a la prevista en caso de registrarse necesidades de «esterilización» del circulante.

Este sería el caso, por ejemplo, si el déficit fiscal termina siendo mayor al estimado y el BCRA se ve obligado a emitir una cantidad mayor de pesos que la prevista inicialmente para cubrir los déficit de la Tesorería.

Anoche entre los integrantes del equipo económico reinaba cierto optimismo por el inminente fin de las negociaciones. De todas formas había un sabor amargo por la presión puesta a último momento por la cúpula del Fondo, puntualmente Anne Krueger y Horst Köhler. De estos funcionarios, señalan en Economía, había surgido esta imprevista complicación de las negociaciones que estaba limitada en principio a discusiones sobre temas fiscales y monetarios. De hecho, el viaje de Oscar Tangelson, viceministro de Economía, a Washington es para acelerar los pasos pendientes desde el BID y el Banco Mundial cuando estas gestiones nunca figuraban en los cálculos previos en Economía.

La resistencia de Köhler y Krueger a dar un aval al acuerdo con la Argentina pese a la presión del Grupo de los Siete quedó reflejada -según señalan en el Palacio de Hacienda-en estos idas y vueltas finales
.

Concretamente hoy seguirán las reuniones con los técnicos del FMI pero los pasos principales se darán en forma telefónica. Será a través de los contactos con los países europeos arriba mencionados para lograr ese aval y acelerar en Washington la aprobación de la carta de intención.

Desde la Casa de Gobierno se mantienen expectantes por estos últimos pasos que se están realizando tras trece meses de negociaciones en búsqueda de un acuerdo. De todas formas, Eduardo Duhalde ya da por sentado que estará en condiciones de anunciar en las próximas horas un final feliz a estas negociaciones, aunque más no se trate de un simple acuerdo por 8 meses, con todas las reformas para quien lo suceda.

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