16 de agosto 2019 - 00:00

Para el albertismo, el stand by con el FMI ya no se cumplirá

Habrá encuentros entre Cardarelli y los vencedores del domingo, pero sólo informativos.

Misión. El italiano Roberto Cardarelli comanda otra fiscalización en Bs. As.
Misión. El italiano Roberto Cardarelli comanda otra fiscalización en Bs. As.

Para el albertismo económico, el stand by firmado en septiembre pasado con el Fondo Monetario Internacional (FMI) está terminado. Y deberá ser el propio Gobierno de Mauricio Macri el que comience con las renegociaciones y deje un nuevo acuerdo encaminado. La decisión de Alberto Fernández y sus economistas es la de recibir a los enviados del FMI que llegarán la semana que viene al país para la tercera misión programada del año, mantener reuniones informativas y de consulta habituales y normales en este tipo de visitas, y hasta eventualmente llegar a algún tipo de coincidencia sobre cómo podría ser una relación bilateral futura. Pero lo que no está dispuesto el albertismo económico es a comenzar a negociar un acuerdo futuro. Según los hombres de Alberto Fernández, hasta el momento de la asunción futura (si vence en las elecciones de octubre), será tarea de Mauricio Macri y del que sea en el momento de la misión el ministro de Hacienda, discutir el cumplimiento del acuerdo. O, en su defecto, negociar un nuevo acuerdo bajo las condicionalidades de dejarle libertad al próximo gobierno de corregirla.

La posición quedó clara ayer por Alberto Fernández en una entrevista a Telefé. El candidato habló del acuerdo vigente asegurando, sobre Macri, que “lo que firmó no existe más. No lo pudo cumplir. Me gustaría que deje las cosas medianamente ordenadas con el Fondo”, dijo; y que “lo peor que nos va a pasar es que vamos a tener que explicar por qué Macri no cumplió con ninguna de las cosas con las que se comprometió con el Fondo. Le pido continuidad. Que negocie sabiendo que su mandato se termina”. Fernández habló por la tarde, cuando el paquete de ampliación de la ayuda a la clase media sustentado en la eliminación del IVA a los alimentos básicos ya se había anunciado. Y cuando ya los datos de los costos fiscales de la medida daban vuelta por las cabezas de los asesores del candidato. “Lo que quieren hacer es que el gobierno de Alberto comiencen tomando medidas impopulares. Quieren que haya un desborde fiscal que obligue a la próxima gestión a medidas difíciles”, reflexionaba anoche uno de los “albertistas”, luego de analizar las medidas. “Para peor, la reducción del IVA, en un contexto inflacionario, no servirá de apoyo a la clase media y baja, y en poco tiempo la propia avanzada de los precios tapará el beneficio”, completaba la fuente.

No sólo los albertistas advertían sobre esta decisión de Macri. También el FMI, se sabe, se sorprendió por la avanzada de un programa fiscal que ahuyenta la posibilidad de cumplir con la meta máxima de déficit de 15 sobre el PBI pactada en el acuerdo firmado en septiembre. Será de lo primero que los técnicos liderados por el italiano Roberto Cardarelli discutan cuando comiencen las reuniones con los funcionarios argentinos que los reciban (quizá no sean las caras habituales) en Buenos Aires. Sobre la mesa habrá un número lapidario para el Gobierno: el desvío proyectado que las nuevas medidas que lanzó el gobierno entre el martes y ayer, entre la recaudación y la inflación.

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