6 de junio 2005 - 00:00

Frío a pesar de llegar el verano

De no ser por lo que nos indican los fríos números, casi podríamos decir que la que acaba de finalizar fue, desde lo puramente bursátil, una buena semana. Basta echar un vistazo a la ristra de noticias para darse cuenta de que el mercado no las tenía "todas" a favor (de hecho casi no tuvo "ninguna"), en primer lugar el petróleo que subió poco más de 6% al cerrar el viernes en u$s 55,03 por barril, a lo que se sumó toda una tira de malos anuncios, salvo los datos sobre la confianza de los consumidores: menor venta de vehículos, caída en las órdenes a fábrica, desempleo creciente, menor creación de trabajos, etc. Irónicamente fue este mismo parate, junto con el desliz que cometió el martes el presidente de la Fed de Dallas "sugiriendo" que el Comité Abierto de la Reserva Federal podría no subir la tasa en su próxima reunión (lo significativo de sus dichos es que luego no fueron desmentidos por ningún otro gobernador del sistema, aunque habrá que ver qué dice Greenspan este jueves ante la bicameral del Legislativo), lo que le dio cierto apoyo al mercado, especialmente por el lado de la tasa de interés que de 4,07% (bonos del Tesoro a 10 años) pasó a 3,97% anual. Claro que la contracara de esto es que con menor crecimiento las empresas ganan menos, algo de lo que recién el viernes los inversores parecieron darse cuanta cuando el Dow perdió 0,88% bajando a 10.460,97 puntos y el NASDAQ cayó 1,26%. La verdad es que de no ser por lo acontecido en esta última rueda, el saldo semanal hubiera sido otra vez positivo, en lugar de 0,8% y 0,2% de baja que se anotaron el Promedio Industrial y el NASDAQ. La semana no fue mala, pero el mercado se enfrió.

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