Fuertes lluvias dañan próxima cosecha
Al difícil momento económico del país este año se suma ahora la delicada situación del campo: las lluvias registradas durante los últimos días, que superaron los 100 milímetros en amplias zonas del país, hacen peligrar la cosecha, que apuntaba a un nuevo récord. Caminos inundados, rutas cortadas, demoras en la salida de hacienda y de leche y retrasos en la siembra de maíz y girasol se agregaron a las complicaciones sanitarias para el trigo. El dato es preocupante porque el campo y la agroindustria aportan más de la mitad de las divisas que ingresan al país. Además, las lluvias no sólo afectaron la cosecha de granos, sino también a muchas economías regionales que pasan por una situación crítica. Las buenas cosechas generan un efecto multiplicador sobre la economía porque los mayores ingresos para los productores se traducen en una mayor demanda de maquinaria agrícola, de camionetas, de camiones y tienen una incidencia determinante en la actividad comercial de los pueblos del interior. El exceso de agua que afecta el drenaje de los campos deja al descubierto otro problema en el interior del país: las fallas en infraestructura hídrica que sufren principalmente Buenos Aires, Córdoba y Santa Fe. Algunas regiones del país como Pergamino y Junín ya acumulan más de 200 milímetros de precipitaciones en las últimas dos semanas, con el agua que ya llega al casco urbano. O el Litoral, que suma 130 milímetros en explotaciones que agregan valor a las economías regionales. La tan promocionada cosecha récord anunciada por el gobierno tiende a escurrirse antes de ser sembrada. Mientras desde la Secretaría de Agricultura se busca la visión optimista con anuncios de una producción 2001/2002 que esperan sea la mejor de la historia, los empresarios rurales se preocupan por la imposibilidad de acceder a sus tierras.
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Las lluvias rondaron en 100 mm el fin de semana largo, pero en áreas clave de producción (Rojas, Pergamino, Carlos Tejedor, Pringles, Dorrego, Roblas, Junín) las precipitaciones ya acumulan más de 200 mm en una semana. El problema no es sólo el agua caída sino la impermeabilidad del suelo en muchas tierras, que vienen soportando precipitaciones intensas en los últimos meses. Este panorama, que complica el drenaje de agua, afectará las zonas ya implantadas y arruinará las tareas ya realizadas para la siembra. Pero el problema hídrico no se circunscribe a los granos. Otras producciones regionales también se vieron, en general, afectadas por el exceso de agua. Entre Ríos y Corrientes, por caso, recibieron cerca de 130 mm en las últimas tres jornadas. A la desazón climática, que anega caminos y frena el transporte de hacienda y complica el de leche, se suman las presumibles mermas por pérdidas de área de siembra o por los problemas sanitarios sobre los cultivos ya implantados, como el trigo.
En efecto, desde la Secretaría de Agricultura se indica que debido a que la siembra de soja comenzaría a partir del 15 de octubre, mucho abandono de maíz y girasol será reemplazado por la soja. Hoy se espera que la Argentina siembre poco más de 11 millones de hectáreas de la cotizada oleaginosa. Con esta posibilidad los ingresos para el país, hoy no cuantificables sobre producción aún no sembrada, serían iguales o levemente en alza debido a que el maíz ronda $ 97 mientras la soja se cotiza en alrededor de $ 176/t. En consecuencia, las lluvias excesivas aún no afectarían el monto de ingreso por producción.




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