10 de octubre 2001 - 00:00

Fuertes lluvias dañan próxima cosecha

Al difícil momento económico del país este año se suma ahora la delicada situación del campo: las lluvias registradas durante los últimos días, que superaron los 100 milímetros en amplias zonas del país, hacen peligrar la cosecha, que apuntaba a un nuevo récord. Caminos inundados, rutas cortadas, demoras en la salida de hacienda y de leche y retrasos en la siembra de maíz y girasol se agregaron a las complicaciones sanitarias para el trigo. El dato es preocupante porque el campo y la agroindustria aportan más de la mitad de las divisas que ingresan al país. Además, las lluvias no sólo afectaron la cosecha de granos, sino también a muchas economías regionales que pasan por una situación crítica. Las buenas cosechas generan un efecto multiplicador sobre la economía porque los mayores ingresos para los productores se traducen en una mayor demanda de maquinaria agrícola, de camionetas, de camiones y tienen una incidencia determinante en la actividad comercial de los pueblos del interior. El exceso de agua que afecta el drenaje de los campos deja al descubierto otro problema en el interior del país: las fallas en infraestructura hídrica que sufren principalmente Buenos Aires, Córdoba y Santa Fe. Algunas regiones del país como Pergamino y Junín ya acumulan más de 200 milímetros de precipitaciones en las últimas dos semanas, con el agua que ya llega al casco urbano. O el Litoral, que suma 130 milímetros en explotaciones que agregan valor a las economías regionales. La tan promocionada cosecha récord anunciada por el gobierno tiende a escurrirse antes de ser sembrada. Mientras desde la Secretaría de Agricultura se busca la visión optimista con anuncios de una producción 2001/2002 que esperan sea la mejor de la historia, los empresarios rurales se preocupan por la imposibilidad de acceder a sus tierras.

Los productores ya no hablan de la cosecha récord ni de la producción de 73 millones de toneladas de granos para la campaña 2001/2002. Las constantes y voluminosas lluvias, sumadas a problemas de infraestructura hídrica en las principales zonas de producción, amenazan con inundar los anuncios del gobierno y las expectativas de los empresarios rurales. Desde la Secretaría de Agricultura se indica, sin embargo, que la situación planteada por las excesivas lluvias no es irreversible y apuestan a compensar las pérdidas con una supercosecha de soja, grano de mayor valor que los afectados trigo, maíz y girasol.

Durante las últimas dos semanas se acentuaron los problemas de humedad, con precipitaciones intensas que tuvieron epicentro en la región pampeana, hoy concentrada en la siembra de granos gruesos como maíz y girasol. Pero hay áreas del norte y sudoeste de Buenos Aires, sur de Córdoba, sur de La Pampa y Santa Fe que serán inutilizadas en la presente campaña debido a que el escurrimiento de las aguas será lento y podría tardar más de 15 días, hecho que obligará a replantear las estrategias de producción.

Las lluvias rondaron en 100 mm el fin de semana largo, pero en áreas clave de producción (Rojas, Pergamino, Carlos Tejedor, Pringles, Dorrego, Roblas, Junín) las precipitaciones ya acumulan más de 200 mm en una semana.
El problema no es sólo el agua caída sino la impermeabilidad del suelo en muchas tierras, que vienen soportando precipitaciones intensas en los últimos meses. Este panorama, que complica el drenaje de agua, afectará las zonas ya implantadas y arruinará las tareas ya realizadas para la siembra. Pero el problema hídrico no se circunscribe a los granos. Otras producciones regionales también se vieron, en general, afectadas por el exceso de agua. Entre Ríos y Corrientes, por caso, recibieron cerca de 130 mm en las últimas tres jornadas. A la desazón climática, que anega caminos y frena el transporte de hacienda y complica el de leche, se suman las presumibles mermas por pérdidas de área de siembra o por los problemas sanitarios sobre los cultivos ya implantados, como el trigo.

«Un 35% de la superficie triguera total se desarrolla bajo situaciones de excesiva humedad ambiental y edáfica. la mayor parte se localiza en el sur de Córdoba, noroeste, oeste y centro de Buenos Aires, centro-norte de La Pampa y sur de Santa Fe», admite un informe de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires difundido ayer. El recorte de los rendimientos sería un hecho confirmado ya que se habrían perdido 25.000 hectáreas de trigo por el excedente de agua.

• Situación crítica

Pero la situación del campo parece ser hoy como un vaso que está en la mira. Algunos -por caso, el gobierno-opinan que está medio lleno; otros --pro-ductores, contratistas, proveedores de insumos-dicen que está medio vacío. Para Gustavo Oliverio, subsecretario de Agricultura, «es temprano para decir que el daño de las lluvias es irreversible. Existe una situación crítica... pero el país no está inundado».

El planteo de Oliverio tiene su visión optimista, o al menos esperanzadora para el país. «Es probable que el área cosechada con trigo difiera de la sembrada pero las mismas lluvias que se registran en las zonas trigueras marginales permitirán un aumento en los rendimientos en el norte y este de La Pampa, sudeste y sudoeste de Buenos Aires. Además hay tiempo de resembrar la superficie afectada para maíz y girasol así como volcar la apuesta a la soja».

En efecto, desde la Secretaría de Agricultura se indica que debido a que la siembra de soja comenzaría a partir del 15 de octubre,
mucho abandono de maíz y girasol será reemplazado por la soja. Hoy se espera que la Argentina siembre poco más de 11 millones de hectáreas de la cotizada oleaginosa. Con esta posibilidad los ingresos para el país, hoy no cuantificables sobre producción aún no sembrada, serían iguales o levemente en alza debido a que el maíz ronda $ 97 mientras la soja se cotiza en alrededor de $ 176/t. En consecuencia, las lluvias excesivas aún no afectarían el monto de ingreso por producción.

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