El Banco Central volvió ayer a comprar dólares: sumó u$s 27,5 millones a sus reservas. Igual, la divisa norteamericana no subió y clausuró sin cambios a $ 2,99. Tal como anticipó este diario, Alfonso Prat-Gay, titular del Central, seguirá diariamente emitiendo pesos para comprar dólares hasta tanto no haya señales de inflación. Pero ya comienzan a aparecer más liquidaciones de dólares de exportadores, lo que inclusive podría hacer retroceder aún más sus valores actuales de cotización. Las operaciones a futuro que hacen los grandes operadores anticipan, además, que el valor alcanzado a 3 pesos ayer sería un máximo. Se adelanta que el Banco Central no cambiará su postura: comprará cerca de u$s 30 millones diriamente, pero con más ventas de exportadores los precios podrían ir en baja. Para fin de año, paralelamente, es habitual que aumente la demanda de pesos: las empresas deben pagar aguinaldos y el público, sus vacaciones. Por ello venderían más dólares para estos pagos extraordinarios.
El dólar se negoció en las casas de cambio a $ 3 durante casi toda la rueda, pero cedió al final para terminar a $ 2,99, el mismo valor que el viernes. La punta compradora quedó en $ 2,95. La plaza estuvo animada porque los exportadores de oleaginosas y cereales liquidaron u$s 21,7 millones y la demanda mantuvo un buen ritmo. Sin embargo, el Banco Central, después de dos días hábiles de ausencia en el mercado, ayer tuvo que salir a comprar divisas para mantener el precio cerca de los $ 3, el nivel que le gusta al gobierno. Las compras llegaron a u$s 27,5 millones, nivel que fue suficiente para que la divisa cierre en las casas de cambio a $ 2,99. Con las compras de ayer, el nivel de reservas internacionales alcanza a u$s 13.487 millones. El nivel de la intervención promedio diaria de los últimos veinte días del Central fue de 27,3 millones de dólares.
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El problema es que se aproxima la época en que los exportadores aumentan sus liquidaciones de divisas, y el Banco Central deberá intensificar sus compras, lo que lo obligará a emitir más pesos. Si no lo hace, el precio del dólar caerá afectando a la recaudación tributaria que se alimenta mensualmente con más de $ 700 millones provenientes de las retenciones a las exportaciones. Además, el gobierno le prometió a la industria mantener un tipo de cambio alto y previsible. Entre $ 2,90 y $ 3,10 está el nivel que les agrada.
Pero ahora la emisión de dinero tiene un límite, ya que con el adelanto del pago de los aguinaldos a jubilados y estatales, más los aumentos salariales por decreto y el aguinaldo social a piqueteros, puede haber más consumo. Como la rentabilidad de las empresas está caída y ahora quedó más castigada con las subas salariales, probablemente los precios reaccionen con alzas ante esta demanda y los mayores costos de empresas. No hay que olvidar que las fiestas de fin de año alientan al público a desprenderse del dinero circulante. Es la época en que más gasta.
• Esquema
La conducción del Banco Central viene operando bajo un esquema de metas inflacionarias, aunque no lo haya hecho explícito. Mientras la emisión vaya a reactivación, no habrá problemas. Si va a precios, comienzan las complicaciones. Esto ya lo advierte el mercado que en los últimos tiempos se inclina por las inversiones indexadas por costo de vida. Ellos también quieren cubrirse de una posible inflación. A lo largo de 2003 el Central ha logrado mantener la inflación en un dígito, por lo que cuando comience a operar explícitamente el esquema conocido como «inflation targeting» lo hará sobre la base de una inflación baja.
En la medida en que la demanda de dólares del sector privado continúe deprimida, ya sea por la indefinición de reestructuraciones de deuda como por una desaceleración de la actividad (menor nivel de importaciones), la sobreoferta de divisas producto del superávit comercial no convalida un dólar en torno a los 3 pesos.
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