San Pablo (AFP, Reuters) - La automotriz estadounidense General Motors (GM) invertirá u$s 500 millones en tres años para modernizar y ampliar su fábrica en Sao José dos Campos (en el interior de San Pablo), según anunció ayer el presidente de la compañía en Brasil, Joaquín Ardila.
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Ese monto forma parte de un plan de inversiones previstas hasta 2012 por un total de u$s 2.000 millones, que se anunciarán a partir de 2009 en la medida que la matriz los apruebe. Hasta ahora sólo está confirmada la primera etapa en San Pablo. «Nuestro compromiso con Brasil es a largo plazo. Tenemos mucha confianza en la economía, la industria y el futuro de Brasil», aseguró el colombiano Ardila.
El presidente de GM Brasil también recordó que la empresa invirtió este año u$s 200 millones en la fábrica de motores de Joinville (al sur del estado de Santa Catarina), y en la ampliación de turnos para incrementar la producción en dos plantas del estado paulista.
«Son los primeros pasos para responder a la demanda de nuestros consumidores en un camino que culminará con la renovación de casi toda nuestra línea de producción en 2012», añadió el ejecutivo. Además, GM prevé la matriculación de 650.000 vehículos de sus marcas en Brasil, cifra que representaría un récord para la compañía.
La industria automotriz está en plena expansión en ese país. El sector espera inversiones de u$s 4.900 millones en 2008, sólo en montadoras, y de u$s 20.000 millones hasta 2010 en toda la cadena productiva, según la Asociación Nacional de Fabricantes de Vehículos Automotores (Anfavea). Asimismo, se estima que la capacidad anual de producción de autos del Brasil pasará de 3,5 millones en 2007 a 4 millones el año que viene.
En tanto, la automotriz anunció ayer también que cerró un acuerdo con el fabricante de motores MWM International por u$s 1.893 millones para la entrega de 420.000 plantas motrices diésel entre 2011 y 2018. La empresa distribuidora de motores es subsidiaria de la estadounidense Navistar -una de las principales fabricantes de motores diésel del mundo-y tiene dos plantas en Brasil y una en la Argentina. Este acuerdo se enmarca en la estrategia de la subsidiaria brasileña de GM de ampliar su producción y lanzar nuevos modelos.
«La asociación permite que respondamos mucho más rápido a esos cambios y une lo mejor de las dos empresas», dijo el CEO de GM y agregó: «Nuestra estimación es que el contrato puede estar por encima de los 3.000 millones de reales (unos u$s 1.300 millones).
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