El titular del grupo Telefónica, César Alierta, le informó ayer al presidente Néstor Kirchner sobre la compra de las operaciones de telefonía móvil de Bell South en América latina que incluyen a Movicom en la Argentina. Estimó que la parte de la adquisición que corresponde a nuestro país implica un desembolso de 1.000 millones de dólares, y dijo que esto « demuestra» la intención del grupo de «redoblar» su confianza en la Argentina.
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Tras el encuentro, Telefónica se llevó la señal favorable que había venido a buscar de parte del gobierno de Kirchner. El ministro de Planificación, Julio De Vido, dijo que «desde el área de las telecomunicaciones no vemos objeción a la fusión», aunque cuando la operación se formalice deberá ser examinada por la Comisión Nacional de Defensa de la Competencia. Por eso, el funcionario también indicó que «desde el punto de vista regulatorio, el gobierno estará observando muy atentamente el desarrollo de la fusión».
Por su parte, Alierta consideró al tema « tarifas» como «accesorio», ya que la prioridad para el grupo, según dijo, «es el crecimiento económico de la Argentina».
Luego de que el miércoles en una convención con directivos latinoamericanos en San Pablo, Telefónica dijo que esperaba que «el gobierno argentino reconozca el reclamo de la empresa para renegociar las tarifas de telefonía fija», Alierta relativizó en Buenos Aires esa afirmación. Dijo: «Es un tema accesorio y no voy a molestar al Presidente con temas accesorios».
Alierta dijo haber hablado con Kirchner sobre el buen nivel del personal de Movicom, garantizando la estabilidad laboral y estimando la posibilidad de nuevas incorporaciones a partir del crecimiento del negocio en los próximos meses.
Indicó que «la recuperación la estamos viendo día a día, de forma constante e importante en todas nuestras líneas de actividad». También dijo que «ése es un motivo de satisfacción para todos nosotros que reafirma el tamaño de escala que esperamos tener en las operaciones en este país».
Por último, Alierta adelantó que a los socios minoritarios de Movicom y de las otras filiales de Bell South, «estamos dispuestos a trasladarles el mismo acuerdo que tenemos con el socio mayoritario», y aclaró: «Si ellos quieren, bien, y si no, estaremos encantados de seguir con ellos».
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