Gobierno busca acelerar desembolso de u$s 1.700 millones
El gobierno solicitará hoy al vicepresidente de América latina del Banco Mundial, David de Ferrantis, que acelere desembolsos por u$s 1.700 millones que el organismo ya aprobó para la Argentina. El funcionario se reunirá con Néstor Kirchner, varios ministros y el titular del BCRA, Alfonso Prat-Gay. Además de transmitir respaldo político, De Ferrantis buscará definir claramente cuáles serán las necesidades para financiar obras de infraestructura y planes sociales en los próximos años de gestión de Kirchner.
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En cuanto a las negociaciones con el FMI, el gobierno argentino quiere el acuerdo de largo plazo entre en vigencia recién el año que viene. Tanto el presidente de la Nación, Néstor Kirchner, como Lavagna, se manifestaron a favor de postergar algunos meses más el actual programa, que vence el 31 de agosto.
La estrategia oficial consiste en refinanciar los vencimientos pendientes con los organismos multilaterales por lo menos hasta fin de año, que ascienden a u$s 8.400 millones. El programa vigente comprende sólo los pagos hasta el 31 de agosto próximo y solamente entre setiembre y diciembre la cifra a refinanciar asciende a u$s 6.300 millones.
La prórroga del miniacuerdo daría el tiempo suficiente para negociar con más tranquilidad un acuerdo a tres años. «Materialmente, es casi imposible empezar a negociar ahora y terminar en agosto un programa que incluirá importantes reformas estructurales. Mínimo, hacen falta 60 días más de lo previsto en el acuerdo actual», expresó una alta fuente del equipo económico. Kirchner se mostró a favor, incluso, de acordar un programa que abarque toda su gestión, es decir cuatro años.
La cuestión más urgente con el FMI pasa ahora por el cumplimiento del acuerdo vigente. El viernes se terminaron las negociaciones con la misión del Fondo que pasó por Buenos Aires, que ahora elevará el cuadro de situación del país al directorio del organismo. Se espera que el visto bueno final del «board» se produzca también la última semana de junio.
El principal escollo de las negociaciones pasó por la suspensión de las ejecuciones hipotecarias por 90 días que definió el Congreso, en franca violación a lo que establecía el miniacuerdo.
En este caso, la solución pasó por la creación de un registro de deudores con créditos morosos. Según sostienen en el Palacio de Hacienda, el problema no supera los 16.000 clientes y el monto total involucrado rondaría los u$s 500 millones. El efecto para el balance de los bancos sería, por lo tanto, casi imperceptible.




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