Gobierno y FMI activan desde el lunes zoom (a pleno) para acelerar negociaciones

Economía

El Gobierno y el Fondo Monetario Internacional (FMI) intentarán desde el próximo lunes acelerar las negociaciones para la “Carta de Intención”, insumo básico e indispensable para la firma de un acuerdo entre las partes. La intención de Buenos Aires y Washington es que las fiestas de fin de año encuentren a la Argentina y al organismo que maneja Kristalina Georgieva con los lineamientos de metas básicas avanzadas; y que, luego del inevitable receso de las fiestas de fin de año, en el inicio de 2021 sólo resten cuestiones instrumentales finales que negociar.

Para esto hay un compromiso mutuo. Desde la próxima semana, los funcionarios locales se pondrán a disposición de los técnicos del Fondo, para que, vía remota, se activen los zooms necesarios para discutir los puntos que aún quedan por resolver. Y que son muchos e importantes. Y que en todo momento, tanto el presidente Alberto Fernández como el ministro de Economía, Martín Guzmán, cuando sea necesario, estén disponibles para acelerar las trabas que aún están firmes y con difícil pronóstico. Desde Washington se promete la misma disponibilidad de parte del director gerente para el Hemisferio Occidental, Alejandro Werner, el titular para el caso argentino, Luis Cubeddu y la directora adjunta para el Hemisferio Occidental, Julie Kozac. Todos tendrán desde el lunes un maratón de consultas cruzadas, sabiendo que desde la segunda semana de diciembre los ritmos de trabajo comienzan a languidecer, hasta la llegada de las tres jornadas previas a la Navidad y el año Nuevo. Curiosamente, este ritmo restrictivo fue informado desde Washington, donde al haber muchos técnicos provenientes de diferentes partes del mundo, una gran cantidad de estos eligen viajar a sus países de origen para pasar las fiestas, pese a las vigencias restrictivas por la pandemia. El mensaje desde la capital de los Estados Unidos fue que hasta el 18 podrá haber trabajo a pleno. Pero que después todo dependerá de la presencia física en la sede del organismo de las personas que analizan y fiscalizan los datos que deberán incluirse en la “Carta de Intención”. Y se aclaró, que los que viajen “no se llevarán trabajo a casa” ya que “se merecen descansar”.

Los tiempos y procedimientos que se transitarán desde el lunes implican entonces que Guzmán, Cubeddu y Kozac hablarán casi a diario sobre las metas y compromisos que el país debería cumplir durante los casi 10 años que teóricamente puede durar el acuerdo. Desde Washington se plantearán también los términos del potencial tratado, incluyendo la tasa de interés, los períodos de plazo libre anual para los pagos. Y cuando haya dificultades, las negociaciones políticas continuarán con conversaciones directas y privadas entre Alberto Fernández y el director gerente para el Hemisferio Occidental, Alejandro Werner. Y sólo si la situación no mejora ni avanza, será el turno de una llamada directa entre el jefe de Estado argentino y Kristalina Georgieva.

Si para luego de las fiestas hay avances importantes, habrá luego un largo período de espera hasta que los Estados Unidos, bajo la administración Joe Biden, bendiga formalmente a Janet Yellen, y esta nombre a los delegados que serán designados embajadores en los diferentes organismos financieros mundiales, incluyendo el FMI. Recién en ese momento será el tiempo en que el “board” del Fondo estará en condiciones de votar a favor (o en contra) del “facilidades extendidas reloaded” ya que para su aprobación se necesita el aval del 85% de los votos del “board”, donde EE.UU. cuenta con el 16% de las acciones. Sin estirar los tiempos, se supone que esto podría ocurrir en la segunda quincena de febrero, o durante marzo. No es un mal panorama para la Argentina. Los meses que restan hasta ese momento podrán ser usados por el Gobierno local para establecer los contactos necesarios con Biden, para convencer al nuevo presidente norteamericano sobre las bondades de apoyar al país en esta cruzada.

Argentina negocia la refinanciación de unos u$s44.800 millones del stand by firmado en junio de 2018 por un total de u$s55.300 millones, y que en septiembre de 2019 ya estaba suspendido. El primer monto es el que efectivamente el Fondo giró, y el que entra en la discusión por un nuevo plan de pagos.

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