12 de enero 2004 - 00:00

Inician registro de los bonistas

A partir de hoy, quedará habilitado el registro de acreedores privados, un intento muy complicado del Ministerio de Economía para identificar a los tenedores de bonos alrededor del mundo. Este registro estará disponible en seis sedes: Buenos Aires, Washington, Tokio, Francfort, Roma y Londres.

La tarea de identificar a los acreedores debería haber recaído en Lazard Frères, el banco de inversión francés que fue designado por el Ministerio de Economía para asesorar en la propuesta de reestructuración. Sin embargo, el trabajo no fue realizado y recién se encara ahora (con por lo menos ocho meses de demora).

• Reducción

En el caso de la Argentina, la registración deberá efectuarse ante la Oficina Nacional de Crédito Público, a cargo de Susana Casillas, que funciona en la órbita del Ministerio de Economía. En los restantes destinos, la inscripción deberá hacerse ante la embajada (Roma y Tokio), el consulado (Francfort) o la oficina de representación financiera (Washington y Londres).

De esta forma, el gobierno busca determinar quiénes son los tenedores de bonos para encarar la renegociación de la deuda. Al mismo tiempo, procura reducir la presión de los distintos grupos que se conformaron en En varias oportunidades, hubo comentarios negativos por parte del equipo económico respecto del funcionamiento de estos grupos. «No tienen la representatividad que se arrogan», aseguran.

La inscripción es voluntaria, lo cual complica todavía más la tarea de detectar a los tenedores.
Sobre todo, considerando que en el exterior hay cerca de 500.000 inversores individuales con títulos argentinos. Otro tanto, aunque de identificación más sencilla, está en la Argentina.

Las instituciones que agrupan a bonistas de la Argentina en el exterior ya se pronunciaron duramente en contra de la conformación de este registro.
Y aseguraron que recomendarán a sus representantes que no se inscriban.

En realidad, este tipo de prácticas es habitual en las reestructuraciones corporativas, cuando las empresas deben determinar con cierta exactitud quiénes son sus acreedores. Pero nunca se había avanzado de esta manera en el caso de una reestructuración soberana.

De los u$s 90.000 millones que ingresaron en la reestructuración, prácticamente la mitad está en manos de tenedores extranjeros y la otra mitad en poder de argentinos, considerando inversores individuales y AFJP.

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