Para algunos, 0,7% que ganó el Dow (cerró en 13.358,31 puntos) fue lo suficientemente contundente como para sugerir que la sangría de la semana pasada (en rigor, sólo el jueves y el viernes merecen este calificativo) no sólo se detuvo, sino que llegó a su fin. Es cierto que en los dos últimos años hemos tenido en cinco oportunidades desplomes como el último (bajas entre 4% y 7% en menos de cinco ruedas) y de todas ellas el mercado bursátil no sólo se recuperó, sino que en más de un caso estableció a los pocos días nuevos máximos históricos. Lo cierto es que pensar que esto puede seguir repitiéndose hasta el infinito no sólo es iluso sino que también imprudente (si se dará de nuevo en esta oportunidad -o no-, sinceramente no lo sabemos). Pero antes de sacar cualquier conclusión, veamos qué pasó durante la rueda.
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Hasta poco después de mediodía -si bien no de manera dramática-, los principales indicadores bursátiles se movieron más del lado perdedor que del ganador (curiosamente, y a pesar de la debilidad de los mercados europeos, los emergentes -vía ADR-ganaban cerca de 2%).
Por ese entonces se anunciaba que Standard & Poor's le mejoraba la calificación crediticia a Morgan Stanley, que el Citadel Investment Group compraba la cartera del "hedge fund" Sowood Capital, que las órdenes hindúes que acumula Boeing (fue el principal impulsor del Dow) se acercan a u$s 90.000 millones y un poco más tarde que los resultados contables de GMAC (la división financiera de General Motors) eran mejores que lo esperado (el buen balance que difundió Ford el viernes y el que mañana daría a conocer GM hicieron de los -"muy retrasados"- sectores automotor y de neumáticos las estrellas del día).
Esto -o alguna otra cosa-sirvió como excusa para que treinta y cinco minutos antes del cierre el Dow ganara 1 por ciento. De ahí, tal vez para recordarnos que seguimos en un proceso dinámico (las apuestas están 50 a 50 entre los que creen que lo peor ya pasó y quienes piensan que aún falta), los precios comenzaron a perder otra vez terreno. El consejo es: a no confiarse (en ningún sentido).
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