Invasión China se extiende ya a todo el Mercosur

Economía

Más allá de estar cada vez más lejos de ser el «socio estratégico» que se imaginó hace unos años, China complica cada vez más el comercio exterior. Ya que no sólo amenaza con volcar a su favor la balanza comercial bilateral sino que, además, desplazó al país como segundo proveedor del mercado brasileño. Para peor, las ventas chinas se concentran en sectores manufactureros donde la Argentina es un importante exportador a Brasil, con lo cual en el mediano plazo podría significar la pérdida de ese mercado.

Según los datos presentados por la Secretaría de Comercio Exterior (SECEX), entre febrero de 2006 y enero de 2007, la Argentina colocó mercaderías en Brasil por u$s 8.190 millones, mientras que China vendió productos por u$s 8.280 millones en el mismo período. Mientras las primeras experimentaron un alza de 22%, las orientales subieron 33% en un año. Así, la participación de China en el total de las importaciones brasileñas en los últimos 12 meses creció a 8,9%, mientras que las de la Argentina bajaron a 8,8 por ciento.

Las perspectivas de 2007 no son alentadoras. Las compras a China por parte de Brasil continúan creciendo, y se estimanen más de u$s 8.700 millones este año; contra u$s 8.300 millones en el caso argentino.

El primer proveedor brasileño continúa siendo Estados Unidos, con ventas por 15.000 millones de dólares. Analistas de San Pablo incluso hablan que en el mediano plazo, y si no se toman medidas directas para restringir las compras desde China, es posible que incluso supere a EE.UU. como el principal exportador hacia Brasil.

En 1997 sólo se importaban desde China unos u$s 1.200 millones. Ese año, la Argentina representaba 13% de las compras brasileñas, porcentaje que cayó a menos de 9% en la actualidad.

  • Ocupación

    Lo preocupante de la tendencia, es que los productos chinos están ocupando espacios en mercados donde exportadores argentinos tenían algún tipo de ventaja competitiva.En esta situación se encuentran fabricantes de electrodomésticos, calzados, textiles, máquinas y herramientas y autopartes, que continúan radicados en la Argentina debido a que pueden exportar con las preferencias que autorizan las normas del Mercosur. Pero desde que los dos mayores socios del bloque declararon a China como «economía de mercado», pueden perder contra los productos del país oriental. Sucede que el arancel máximo que se le puede aplicar a un país en estas condiciones es de 35%, nivel que no permite protegerse contra el bajo costo de producción de los bienes con valor agregado que se fabrican en China.

    Tanto la Argentina como Brasil habían decidido, un poco forzadamente, en reconocer como «economía de mercado» al país asiático a fines de 2004, durante los días en que se hablaba tanto en Buenos Aires como en Brasilia de China como el futuro socio estratégico de la región. Era el tiempo en que incluso se mencionaba la posibilidad de que el gobierno de Hu Jintao decidiera inversiones en el país por u$s 30.000 millones, además de ciertas declaraciones extraoficiales que hablaban incluso del interés del premier de estudiar el pago de la deuda externa argentina. De todo esto se conversó el 16 de noviembre de 2004 cuando el gobernante chino llegó a Buenos Aires, día en que oficialmente el gobierno de Néstor Kirchner decidió declarar a ese estado como «economía de mercado».

    No llegaron las inversiones prometidas. Mucho menos hubo pagos de pasivos financieros argentinos. Lo que sí hubo, es un constante incremento de las importaciones chinas al país, que derivaron en que el superávit comercial bilateral pasara de los 1.771 millones de dólares de 2003 a los menos de u$s 500 millones del año pasado. Para este año incluso se proyecta un déficit de no menos de u$s 400 millones si no se revierte la tendencia.
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