John German, el hombre que hizo temblar a Volkswagen
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German es un prestigioso ingeniero estadounidense.
Los resultados sorprendieron al experimentado científico. El Jetta expulsó entre 15 y 35 veces más óxido nítrico que lo permitido por ley, mientras el Passat sobrepasó los límites en un nivel entre cinco y veinte veces superior. Por el contrario, el BMW X5 se mantuvo dentro de los parámetros legales.
German entregó sus resultados de su estudio a la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos (EPA), para la que él mismo trabajó algunos años. La EPA llevó a cabo sus propias pruebas y confirmó los resultados de German. Y VW tuvo la oportunidad de ponerle remedio.
El grupo llamó a talleres en diciembre de 2014 a 500.000 automóviles. Una actualización del software en el motor solucionará el problema, prometió entonces VW. Una promesa que se quedó en el aire como más tarde comprobaron las autoridades que decidieron dar la voz de alarma el pasado viernes.
Rápidamente se pasó de involucrar a unos 482.000 vehículos de las marcas Volkswagen y Audi vendidos en Estados Unidos desde 2009 a 11 millones de automóviles en todo el mundo, incluido el continente europeo, como confirmó el gobierno alemán después de reunirse con la empresa.
VW reconoció que el software se encuentra en los motores diésel de dos litros del tipo E189 incluidos en los coches fabricados entre 2009 y 2015, lo que resulta en una larga lista de modelos de VW afectados: Golf, Jetta, Beetle, Tiguan, Passat, así como las series A1, A3, A4 y A6 de Audi y algunos modelos de Skoda. El gigante automotor trabaja bajo presión para elaborar la lista definitiva de coches afectados.
Se desconoce quién fue el artífice exacto de la trama, pero las autoridades alemanas apuntan directamente a VW, descartando que una empresa externa desarrollara el software encargado de activar un mecanismo para reducir los gases al percatarse -en base a una serie de parámetros como la velocidad y la posición del volante- de estar siendo sometido a un control.
German consiguió lo que no logró el entonces poderoso patriarca de VW Ferdinand Piëch a principios de año: tumbar al que fue jefe ejecutivo del grupo desde 2007 y que tenía previsto renovar su contrato hasta 2018 este viernes.




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