Con un celo diplomático comprensible para la época, ayer el embajador José Octavio Bordón no sólo debió atender el problema del desalojo al agregado naval, sino que se hizo tiempo para hablar por las radios para explicar los problemas de la embajada con los embargos.
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Poco dijo para no enturbiar más la situación y, finalmente, se dedicó a otras cuestiones, como las judiciales en la Argentina.
Explicó entonces que charlando con Cristina Kirchner en Nueva York recordaban cuando ambos estuvieron en el Senado -Cámara de la cual Bordón un día partió sin demasiadas explicaciones- y cuestionaron la designación de jueces en tiempos del menemismo. «Es que antes -señaló- sólo accedían los que estaban cercanos al poder, mientras que ahora se buscan perfiles más profesionales y neutros.»
Como Bordón está en el exterior, habrá que disculparlo, pero se le debería recordar que Eugenio Zaffaroni llegó a la Corte por sus vínculos con ciertos íntimos del Presidente y que el futuro procurador será Esteban Righi (si acepta), que ha sido abogado del mandatario. O sea, poco ha cambiado.
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