29 de octubre 2004 - 00:00

Lavagna deja margen para reducir la quita

La oferta que presentará en las próximas horas el gobierno argentino para salir del default puede ser mejorada en cualquier momento durante las cinco semanas que durará el proceso. Además, el prospecto establece que el plazo puede ser prorrogado y también, en ese caso, podrían introducirse cambios, una decisión que se podría tomar si el grado de aceptación es menor que lo esperado.

En varios pasajes, el prospecto menciona que la oferta puede estar sujeta a cambios. Claro que desde el Palacio de Hacienda insisten en que no habrá nuevas modificaciones.

Lejos de permitir libre elección de bonos, la propuesta que la Argentina elevará a la SEC tiene destinatarios muy precisos para cada uno de los tres nuevos títulos que reemplazarán a los 152 que actualmente se encuentran en default, según surge del prospecto. Los títulos que serán colocados entre los inversores son los bonos Par, Discount y Cuasi Par, todos con su «unidad ligada al crecimiento» incluida.

• Exclusión

La idea de Roberto Lavagna es facilitarle a cada tipo de inversor el acceso al título más conveniente (o, mejor dicho, el menos inconveniente) para su horizonte de negocios. Por eso, en varios casos se excluye explícitamente la posibilidad de compra de uno de los bonos en caso de no contar con un volumen mínimo determinado y tampoco se permite comprar un determinado título si el monto para canjear es demasiado elevado.

El caso más claro es el del Cuasi Par: sólo podrá ser adquirido por inversores que entren en el canje con tenencias no inferiores a los u$s 250.000 y durante un año deberá permanecer en cartera sin cotización.
El título se regirá por ley argentina y cotizará en pesos. Sólo las AFJP reúnen todas estas condiciones y ya se aseguraron la totalidad de la partida que emitirá el gobierno por u$s 8.300 millones.

En el caso de los títulos a la Par (sin quita nominal de capital), los destinatarios son los pequeños inversores. De hecho, habrá un cupo para repartir entre todos los que quieran suscribir este título, que llega a los u$s 50.000, tal como se detalla en el prospecto.

El monto total disponible que habrá de títulos a la Par asciende a los u$s 15.000 millones como máximo si la aceptación de la oferta supera 70%.
Además, habrá incentivos adicionales para los bonistas que ingresen en la oferta en las tres primeras semanas. De esta forma, se busca una suerte de «efecto contagio» en la operación: la idea es conseguir una aceptación importante al principio para convencer a los más reacios a ingresar en el canje.

Los más duros para convencer serían los bonistas italianos (tienen u$s 14.500 millones en tenencia) que reclaman recuperar 100% del capital invertido. Claro que en este caso deberán esperar 35 años para lograrlo.

En el caso de los Discount (se emitirán u$s 19.000 millones), que arrancan con una quita nominal de 66%, estarán reservados mayoritariamente para los grandes inversores institucionales, tanto argentinos como extranjeros.
Será el título que recibirán, por ejemplo, los bancos locales y los fondos de inversión estadounidenses. Muchos de ellos ya compraron los títulos con fuertes descuentos, por lo cual no tendrán grandes impactos por ingresar en la renegociación. Además, en el caso de los fondos extranjeros, ya tienen anotados los precios de los actuales bonos en default a valor de mercado, a diferencia de lo que sucede con los bancos argentinos (que los contabilizan a valor técnico, sin quitas).

A último momento, se modificó la fecha de emisión de los bonos, que originalmente había sido fijada para el 30 de junio de 2004. Finalmente, quedó establecida el 31 de diciembre de 2003, con lo cual el gobierno deberá pagar unos u$s 1.100 millones a todos los que entren en la operación.

Para los inversores locales, está la posibilidad de optar por cualquiera de los tres títulos en pesos. Claro que no serán muchos los que se sientan atraídos por títulos de tan largo plazo en moneda local.

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