¿Llegará hasta Caracas el polémico tren bala?

Economía

«Los reinos combatientes» (ed. First, abril 2008) es el título del último libro del francés Jean-François Susbielle, experto en estrategia y relaciones internacionales que pasa la mitad de su tiempo en Asia asesorando a grandes grupos económicos europeos. Su tesis es que siete imperios -los reinos combatientes- han hecho irrupción en el escenario internacional y se disputan el control del mundo. A saber: la Rusia reordenada por Vladimir Putin, superpotencia militar que pretende influir en el este europeo; Estados Unidos, imperio que podría perder la hegemonía debido a las alianzas entre potencias emergentes; China, en el centro de la mundialización, extendiendo su supremacía económica vía alianza con Brasil, conquista del Africa, etc.; su rival, Japón, que intenta frenarla en Asia, especialmente en el campo informático, electrónico y de nuevas tecnologías; India, potencia nuclear, poderosa en recursos naturales y primera exportadora de servicios informáticos (veta que la Argentina podría explotar, si tuviese una estrategia); Brasil (flamante investment grade), emergente potencia agrícola (la Argentina también debería serlo), que hoy desarrolla fuertemente su industria; y, por último, Europa occidental, con diagnóstico implacable: reino sin gobierno, sin política ni estrategia, el Viejo Continente vive un verdadero naufragio.

Susbielle afirma que para China, India, Brasil y Rusia, la mundialización capitalista sólo implica ventajas. En diez o quince años, como máximo, dominarán el mundo por su potencia financiera, industrial, tecnológica y militar. Para estos cuatro países, el tiempo juega irresistiblemente a favor. En cambio, para Estados Unidos y sus aliados, Europa y Japón, la cuenta regresiva ha comenzado.

  • Estrategia

    Finalmente, expone cuál es la estrategia de Washington ante este inexorable declive: para sobrevivir, debe imperativamente romper el statu quo que le imponen sus rivales. Contando sólo con su superioridad militar, se ha puesto a fabricar desorden: Kosovo, Afganistán, Irak, Irán... Desorden que le permite conservar cartas en la mano.

    ¿Presta atención la Argentina a estos análisis? No se trata de futurología, sino de transformaciones que están ocurriendo en estos momentos y que no dejarán de tener consecuencias para nuestro país, aunque el gobierno las ignore. El reciente anuncio de la reactivación por el Pentágono de la Cuarta Flota para «combatir el terrorismo» y el narcotráfico, así como para enviar un « mensaje» a la región, bien puede ser leído en clave de Susbielle. En general, el mecanismo de control de hegemonía por parte de Washington se traduce en iniciativas físicas. Los asiáticos recurren hoy al comercio. Podría decirse que lo que los Estados Unidos discuten en el Consejo de Seguridad de la ONU, Asia lo hace en la OMC.

    En cualquier caso, el gobierno debería estar concentrado en el análisis de las alternativas de esta transformación del escenario mundial para contrarrestar peligros y detectar oportunidades.

    Sudamérica no escapa a las generales de la ley. También es escenario de esta puja mundial. Eso explica el interés de China o India por tejer lazos y la preocupación de Washington por no perderlos. La dirigencia latinoamericana debería anticiparse al momento en que Estados Unidos vuelva a mirar más activamente -ya lo está haciendo- a la región, para poder fijar al menos algunos temas de la agenda y no solamente esperar las consecuencias.

    El gobierno argentino, lamentablemente, no sólo no se notifica de nada sino que todavía se congratula ingenuamente por «no estar en la agenda de Estados Unidos». Se enteran de que algo está pasando sólo cuando ven que los visitantes extranjeros siguen de largo o cuando la Cuarta Flota se pone en camino. Mientras otros «emergentes» están concentrados en sacar provecho del nuevo escenario, el mes pasado el gobierno argentino vio cómo la presidente de la India, Pratibha Patil, en gira por América latina, visitó Brasil, México y Chile. La misma situación se repetirá en pocos días, cuando los jefes de Estado más influyentes de Europa, la alemana Angela Merkel, el español José Luis Rodríguez Zapatero y el francés Nicolas Sarkozy, aprovechen la cumbre UEAmérica latina, para visitar varios países de la región, pero no la Argentina.

    Consecuentemente, después del errático voto en el Fondo Monetario Internacional, donde el gobierno se opuso casi en solitario a una reforma que antes había apoyado, el único camino que quedó abierto en este mundo ancho y ajeno para que el nuevo ministro de Economía, Carlos Fernández, pida financiamiento, es el que va de Buenos Aires a Caracas. ¿Extenderán también el polémico tren bala hasta las tierras del bolivariano Chávez?
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