Nueva York (Reuters) - La historia indica que los regímenes cambiarios múltiples, como el nuevo sistema dual de la Argentina, distorsionan la actividad económica, incentivan la corrupción y en algunos casos pueden hacer que desaparezcan de un día para el otro cantidades masivas de reservas internacionales. Francia, Italia, Egipto, Brasil y Venezuela han tratado de establecer distintos tipos de cambio para diferentes áreas de sus economías, pero pronto aprendieron que un tipo de cambio único, determinado por los mercados financieros, era la única manera de lograr credibilidad para la moneda de un país.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
«Un sistema cambiario depende de la confianza. Una vez que el gobierno comienza a utilizar artilugios para estabilizar su sistema, corre el riesgo de que los individuos decidan que quizás este sistema cambiario no durará mucho, creando la oportunidad de generar una corrida contra la moneda», dijo Richard Marston, profesor de finanzas de la escuela Wharton, en la Universidad de Pennsylvania.
«Es un paso muy simple en un camino que podría conducir al desastre... las oportunidades para el fraude bajo un sistema cambiario dual son tremendas», señaló.
«Mirando la experiencia de otros países, hay incentivos para una subfacturación de las importaciones y una sobrefacturación de las exportaciones», dijo Mohamed El-Erian, gerente de fondos de la firma PIMCO y ex funcionario del Fondo Monetario Internacional (FMI), que ha elaborado un estudio sobre sistemas cambiarios múltiples.
Venezuela tuvo un famoso sistema cambiario múltiple en la década de los '80, que resultó uno de los mayores escándalos de corrupción en la historia latinoamericana. «Once mil millones de dólares en reservas internacionales desaparecieron del sistema por medio de la subfacturación y la sobrefacturación», dijo Steve Hanke, profesor de economía aplicada de la Johns Hopkins University y asesor del ex presidente argentino Carlos Menem.
Brasil empleó un sistema cambiario múltiple entre 1953 y 1957, diseñado para reducir las importaciones e impulsar la industria del país. Y hasta que el real fue establecido en 1994, Brasil tuvo dos tipos de cambio: uno para el comercio, y otro para el turismo. « Funcionó muy mal», dijo Simao Silber, profesor de economía internacional de la Universidad de San Pablo.
«Es una medida extrema y el resultado de un país que tiene muy pocas opciones, incluso a pesar de que (el sistema cambiario dual) va en contra del FMI», dijo.
De hecho, el Fondo Monetario Internacional, que en diciembre lideró un paquete de asistencia financiera para la Argentina por u$s 40.000 millones, tiene en sus estatutos una cláusula que «prohíbe cualquier tipo de acuerdo cambiario discriminatorio o práctica cambiaria múltiple».
Dejá tu comentario