La medida de Brasil que obliga a identificar los alimentos que contengan insumos con modificaciones genéticas (transgénicos) no regirá todavía para los productos que ingresen desde los países del Mercosur. Con esta promesa, el vicecanciller Martín Redrado ratificó que los funcionarios brasileños le indicaron que la nueva modalidad «no tendrá aplicación inmediata» para el bloque regional. «Sobre esto, Brasil se comprometió a que se tomarán en cuenta los intereses del Mercosur», indicó el funcionario.
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La regulación, que determina que los alimentos o los ingredientes utilizados para elaborarlos deberán ser identificados tanto en el caso de los envasados como los comercializados a granel, generó preocupación en la Argentina, ya que se pondrían en peligro exportaciones por u$s 600 millones por una gama extensa de alimentos que son exportados a Brasil. La Argentina, además, es uno de los principales productores de soja, que se siembra casi 100% con modificación genética en el país.
La medida golpea de lleno sobre los intereses de la Argentina ya que aún no se decidió en el país un sistema de identificación y si éste debe caer sobre los productos transgénicos -como determinó Brasil-o sobre los no transgénicos (que sería más conveniente, según quienes conocen las políticas de exportaciones de alimentos, ya que el etiquetado encarece un producto que tiende a ser una especialidad) mientras los alimentos con modificación genética suelen ser más baratos ya que muestran mejores rendimientos.
Si bien aún no fue publicada ninguna Portería que corrija la decisión brasileña que ya está en vigencia, Redrado explicó que se estudiará «la compatibilización de esta norma de etiquetado con los intereses de Mercosur».
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