Nuevo asesor de Buenos Aires no ve muchas opciones
Jacob Frenkel cree que la reestructuración es el mejor de los males para los inversionistas
Por David Luhnow Redactor de The Wall Street Journal
BUENOS AIRES - Los inversionistas locales y extranjeros de Argentina tienen pocas opciones diferentes a aceptar la controvertida apuesta del gobierno de reestructurar su enorme deuda para tratar de ayudar al país a evitar el colapso financiero. Esa es la visión del principal ejecutivo de banca privada que asesora al país.
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"Es lo mejor de una mala situación", dice en una entrevista Jacob Frenkel, presidente del directorio de Merrill Lynch International y ex gobernador del banco central de Israel.
La tercera mayor economía de América Latina oficialmente comenzó la primera etapa de un complicado plan de reestructuración de deuda el martes, solicitando a los inversionistas locales que acepten menores pagos de intereses sobre un monto de deuda en bonos de hasta US$60.000 millones. La propuesta consiste en intercambiar notas que promedian un 11% en rendimiento por nuevos créditos con un rendimiento máximo de un 7%. Argentina planea utilizar los ahorros para balancear sus libros. Funcionarios en Argentina, que gasta cerca de una quinta parte de su presupuesto total en servicio de la deuda, han reconocido que la carga de deuda actual es "impagable". La primera consecuencia del anuncio fue que la agencia Fitch rebajó la calificación de Argentina a un estado de "moratoria".
El ministro de economía de Argentina Domingo Cavallo contrató a Frenkel la semana pasada con la esperanza de que el ex presidente del directorio del Banco Interamericano de Desarrollo y ex investigador en el Fondo Monetario Internacional pueda utilizar su reputación y contactos para restaurar la golpeada confianza hacia el país. Después de que el isreaelí, que tiene fama de solucionar problemas, tomó el empleo, del que los economistas locales bromearon que era similar a tomar un trabajo en una funeraria, Argentina lo describió en un decreto presidencial como "la única persona que combina todas las condiciones técnicas, prestigio y reconocimiento personal que se requiren para desarrollar la delicada tarea que se necesita en la actual situación".
El banquero, quien donará su comisión en el proyecto - se estima que es de US$75.000 dólares - a una asociación de caridad argentina, no quiso discutir si Argentina dejaría de cumplir con sus obligaciones. Lo que espera es que la mayoría de los bancos y fondos de pensión locales, que poseen deuda del gobierno, acepten la oferta más reciente en los próximos meses, abriendo la puerta a una oferta similar para los inversionistas extranjeros, a quienes se les debe dos terceras partes de la deuda internacional de Argentina por US$95.000 millones.
"Principalmente, hay una necesidad de tratar a los inversionistas domésticos e internacionales igual. Y hay una necesidad de que ambos enfrenten la realidad". La realidad implica que los inversionistas recibirán un golpe financiero. Argentina necesita reducir los pagos anuales en por lo menos US$4.000 millones para que el plan funcione.
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