11 de mayo 2005 - 00:00

Para pagar deuda, superávit no alcanza

Para los técnicos del FMI, la Argentina precisa un superávit fiscal equivalente a 4,5% del PBI para hacer frente al pago de la deuda, que aún después de la reestructuración representa casi 80% del PBI. Esta fue la primera discusión que enfrentó en Washington la misión del equipo económico que arribó ayer a esta ciudad.

La visión que esbozó el secretario de Finanzas, Guillermo Nielsen, es exactamente la contraria: aseguró que la Argentina no se moverá de 3% que ya se había estipulado en el acuerdofirmado en 2003 y que luego fue suspendido. Se trata, en realidad, de una discusión de vieja data que viene dividiendo las posiciones entre el Fondo y la Argentina.

Fuentes del Palacio de Hacienda aseguraron desde la capital estadounidense que el objetivo no es cerrar un acuerdo en lo inmediato.

«Estamos discutiendo cómo está la economía argentina y cuáles son las perspectivas futuras. Todo en el marco del artículo IV», explicaron.

El artículo IV es una revisión integral obligatoria de la economía de cada uno de los países que integran el FMI, incluyendo a los desarrollados. Se hace cada dos años, aunque en el caso argentino no se efectúa desde 2001. Pero el resultado de esta evaluación será la piedra fundamental del nuevo acuerdo
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• Reformas

También se discuten cuáles deben ser las medidas que debe adoptar el gobierno para alcanzar un crecimiento sostenido de la economía. Aquí entran las cuestiones vinculadas con las ya conocidas reformas estructurales (tarifas de servicios públicos, reparto de impuestos, etc.).

Según fuentes del FMI, citadas por la agencia «Reuters», la presentación de la evaluación de la economía argentina de acuerdo al artículo IV sería elevada al directorio del organismo recién en julio. Una vez que esté el visto bueno se avanzaría con las negociaciones formales de cara a un nuevo entendimiento, lo cual podría darse rápidamente.

Sin embargo, fuentes argentinas aseguraron que todo estaría listo para el 20 de mayo, es decir dentro de diez días
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El principal objetivo que en concreto llevó Nielsen a Washington pasa por la necesidad de obtener una prórroga para los vencimientos en categoría de «expectativa», cuyo pago puede ser postergado por un año. Durante 2005 el gobierno pagó dichas amortizaciones, pero ahora la idea sería refinanciarlos, ya que se trata de obligaciones por u$s 1.460 millones que implican una dura carga financiera.

En las discusiones de ayer participaron junto a Nielsen su segundo,
Sebastián Palla, y el secretario de Coordinación, Leonardo Madcur, además del representante argentino ante el Fondo, Héctor Torres. La delegación argentina esta vez no se alojó en el tradicional hotel Watergate, que está en reconstrucción, sino que eligieron el más discreto Melrose Hotel.

Ayer pasaron casi toda la jornada en el edificio principal del FMI. Sólo dialogaron telefónicamente por unos minutos con el embajador argentino en Washington,
José Bordón, quien a la noche concurrió al concierto brindado por un argentino ilustre, el pianista Daniel Barenboim junto a la Orquesta de la Ciudad en el Kennedy Center.

Por el lado del FMI, estuvieron el director del departamento Occidental,
Anoop Singh, y el flamante encargado del caso argentino, Nigel Chalk.

Uno de los aspectos centrales que estuvo ayer sobre la mesa de debate pasó por el «análisis de sustentabilidad de la deuda». El organismo internacional centra su preocupación en los fuertes vencimientos de capital que enfrenta laArgentina en los próximos tres años (sólo el año próximo superan los u$s 13.000 millones) y el aún dudoso acceso al crédito internacional por parte del gobierno
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