Paradojas con Brasil
Si se toma en cuenta que los gobiernos de izquierda son mucho más proteccionistas, es previsible -e inevitable- todo lo que está ocurriendo entre Brasil y la Argentina. Así se explicarían los conflictos que asoman semana tras semana entre los principales socios del Mercosur -sin contar ya la difícil relación con Paraguay y Uruguay-. Lo nuevo ahora pasa por trabas que la Argentina lanzó para importaciones de calzado y artículos de línea blanca, y que quiere prorrogar hasta julio de 2007. Fue en el marco de lo que se llamó MAC, el mecanismo que ideó Roberto Lavagna y que no tuvo mucha utilidad. Brasil lo rechaza por completo. A esto se suma el conflicto por las exportaciones argentinas de harina que desde el 3 de agosto están bloqueadas. Paradójicamente Felisa Miceli viajará a Rio el jueves para avanzar en el proyecto de una moneda común con Brasil, entre otros temas. Suena como una idea a concretar en un plazo muy largo cuando ni siquiera hay acuerdos en temas básicos.
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Lula da Silva
La segunda es la de comenzar los trámites para sancionar a los estados brasileños que subsidian a empresas de esos sectores a través de la xención de impuestos y del pago de servicios públicos.
Desde el gobierno de Néstor Kirchner se confía en que en realidad la amenaza de dejar de aplicar las restricciones a las importaciones brasileñas es una necesidad electoral del presidente Lula, que necesita fortalecer su posición en estados donde la presencia de empresas manufactureras de calzado y líneablanca es importante. Economía considera que la aplicación de estas medidas proteccionistas es imprescindible para que muchas de estas compañías continúen evaluando seriamente la posibilidad de instalarse en la Argentina, tal como ya lo hicieron al menos cinco productores brasileños de calzado y no menos de tres fabricantes de artículos de línea blanca.
En la Secretaría de Peirano afirman, además, que ya hubo varias acciones a favor de una política de apertura hacia Brasil en sectores donde no se producirían daños, al aceptarse un incremento para las importaciones de acondicionadores de aire y automóviles que sean producidos por terminales sin plantas en el país.



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