21 de septiembre 2004 - 00:00

Parmalat Argentina: ¿quedan interesados?

Las versiones sobre la venta de Parmalat son abrumadoramente contradictorias; un rumor que circuló ayer indicaba que la estadounidense AIG estaba al frente en la carrera por quedarse con la láctea, carrera que podría definirse en Italia esta misma semana. Sin embargo, otra especie recogida en el mercado dice que AIG se retiró aun antes de presentar siquiera una oferta. Este grupo financiero también está intentando quedarse con Disco, como parte del consorcio que encabeza la chilena Cencosud; esto daría más sentido a la versión «afirmativa», porque se asegurarían un canal importante de distribución para la producción de sus usinas. AIG, que en la Argentina tuvo negocios que fueron desde una AFJP hasta el grupo AVP (Argentine Venture Partners, inversor en marcas de indumentaria como Vitamina o John L. Cook), según el rumor «negativo» habría entrado en el «data room» de la licitación y declarado su desinterés sin siquiera sentarse a conversar. Los otros «finalistas» de este concurso, según las últimas versiones, serían el fondo Pegasus, el grupo Dolphin y el productor agropecuario Jorge Cinque, pero ninguna de estas ofertas satisfaría a los ejecutivos italianos a cargo de aprobar la venta. Estos «competidores» en todos los casos habrían ofrecido sólo hacerse cargo de la deuda. De hecho, trascendió que al menos dos de ellos habrían incluso solicitado un aporte de capital por parte de la casa matriz italiana para aceptar tomar la láctea. AVP -que sigue representando a AIG en compra de empresas- es manejada en la Argentina por sus socios fundadores, Diego Raimundes y Ernesto Van Peborgh. El fondo Pegasus tiene entre sus activos a Freddo y Musimundo; por su parte, Dolphin -de Marcelo Mindlin- acaba de incorporarse como socio controlante a Transener, la principal distribuidora eléctrica del país. La deuda de Parmalat rondaría los u$s 75 millones, básicamente con entidades financieras; su facturación anual actual está cerca de los u$s 50 millones; la empresa llegó al país en 1992 a través de la compra de La Vascongada. Sin embargo, el grueso de su deuda proviene de la construcción de su planta en Pilar, que inauguró en 1995, y de las compras (en 1999) de La Lactona, Unión Gandarense (Gándara) y sus controladas.

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