11 de septiembre 2001 - 00:00

Peligra próxima cosecha por la falta de crédito

Las dificultades en el acceso al crédito y el arrastre de deudas con los proveedores de insumos están haciendo peligrar el resultado de la próxima cosecha de granos, pese a los alentadores pronósticos escuchados desde el entorno gubernamental. Actualmente el campo les adeuda a las empresas proveedoras de insumos agropecuarios u$s 2.500 millones y el nivel de morosidad sigue creciendo día a día. Sumado a esto, 75% de los empresarios rurales atraviesa serios problemas para financiarse, mientras que la incobrabilidad ya alcanzó 8%, frente a 2% que se registró en la campaña '97-'98.

Peligra próxima cosecha por la falta de crédito
La falta de financiamiento y el arrastre de deudas comerciales con los proveedores de insumos golpearán directo en el corazón de la siembra 2001/'02 e impactarán sobre la cosecha de granos pese a los pronósticos excesivamente optimistas del gobierno.

Las empresas proveedoras de insumos agropecuarios acumulan deudas de u$s 2.500 millones, 40% de los cuales (u$s 1.000 millones) corresponden a la campaña '99/'00 y el resto a la 2000/2001 y a la ya concretada triguera 2001/2002.

El nivel de morosidad sigue creciendo en el campo y hoy se calcula que una deuda se mantiene por más de 400 días en el circuito comercial. La incobrabilidad alcanza a 8% contra un índice que apenas llegaba a 1%-2% en la campaña '97-'98.

Estos datos son contundentes y justifican por qué el sector privado se mostró disgustado con la difusión de estimaciones con datos impactantes sobre la próxima cosecha: la secretaría de Agricultura lanzó una estimación de producción de 73 millones de toneladas de granos y oleaginosos para el año próximo y avanzó en pronósticos de mejores precios para el año 2002.

Hoy el campo vive una situación dual: hay algunos productores con números que les cierran ajustadamente, con rentabilidad inferior a las de últimas campañas aunque con cuentas equilibradas por una escala de producción que les permite altas bonificaciones por manejo de cierta liquidez. Para este segmento, alguna variación en alza de los precios de granos les permite ganancias adicionales que motivan la inversión.

Trabas bancarias

Sin embargo, 70-75% de los empresarios rurales atraviesa serios problemas financieros con trabas bancarias, producto de refinanciaciones o créditos no cumplidos. De hecho, el ministro de Agricultura bonaerense, Haroldo Lebed, admitió la semana pasada que 30% de las tierras productivas en su provincia se encuentran hipotecadas por bancos oficiales y privados. En Buenos Aires, sobre 27 millones de hectáreas aptas para producir 9 millones están afectadas por problemas financieros. El grado de endeudamiento llega a 60-70% en el sur de la misma provincia, hecho que hace suponer una distribución dispar de deudas en el resto del país, según los problemas --cli-máticos y de conflicto social-que afectaron las distintas producciones regionales.

La cadena comercial agropecuaria está seriamente comprometida por las demoras en las cobranzas. Las empresas se encuentran con serios problemas para financiar las ventas de insumos que permitirán lograr buenos rendimientos si el clima acompaña en las zonas de producción que muestran cierto aumento en las extensiones utilizadas para cultivos.
Lo concreto es que todas las ventas de insumos se realizan hoy a cosecha (gruesa, mayo de 2002) y decae la utilización de canjes por los altos intereses (cerca de 30% por seis meses). «Si la financiación sigue trabada los productores no van a poder sembrar. El 50% de la deuda de los semilleros está refinanciada a marzo-mayo. Nadie vende a pagar con la cosecha de trigo pese a que algunos insisten en una producción importante», decía el analista agropecuario Alejandro Ramírez.

«Las empresas priorizaron la seguridad del cobro a la expectativa de un aumento en las ventas.
Las perspectivas de ventas de insumos se redujeron 30-40% en comparación a la campaña 1999-2000», admitía Carlos Salvador, titular de la asociación que nuclea a las grandes cámaras que venden insumos (Asociación de Cámaras de Tecnología Agropecuaria -ACTA-).

Este panorama genera una revisión también de las empresas para sus políticas de ventas. «Los managers se vieron en problemas e informaron a las casas matrices, que antes impulsaban a seguir apostando en el sector.
Pero este año la orden fue de restringir las colocaciones de productos si no aumenta la cobrabilidad», admite Salvador.

Dificultades

En tanto, es un secreto a voces en el sector agrícola las serias dificultades de algunas empresas. Mientras una líder acumula deudas de productores por u$s 600 millones, en otra se concreta el reacomodamiento de management, y varias lanzan nuevas estrategias de concentración con el fin de evitar la pérdida de un mercado cada vez más competitivo.

La desaparición de distribuidores de agroquímicos y semillas por la falta de créditos es otro dato que obliga al replanteo de estrategias de venta.
A esto se suma el retraso de demanda de insumos por parte de los productores, situación que acrecienta los problemas del sector.

Pese a que se espera vender igual cantidad de semillas, menos agroquímicos y casi 30% menos de maquinaria agrícola un solo rubro mostró un aumento de 700% en las ventas: el de las bolsas de polietileno para acopiar granos. Como consecuencia de la falta de confianza en la entrega de la mercadería y debido a la caída de muchos acopiadores, los productores se volcaron este año al embolsado de granos.
«En '99-'00 se embolsaron 300 mil toneladas de granos y en 2000/'01 se llegó a embolsar 2.400.000 toneladas, un crecimiento basado en el bajo costo de insumo, $ 400 la bolsa para 200 toneladas, y que por ahora, fue aprovechado por productores medianos y grandes», decía Carlos Di Tulio, gerente de Ipesasilo, una de las empresas que vende este producto. «Si la cosecha crece también aumenta la posibilidad de multiplicar las ventas porque existen problemas de logística, por fletes y silos». El nuevo sistema de acopio permitiría, en tanto, una salida de financiamiento a los productores mediante los warrants -ya hay empresas que los aceptan-aunque falta desarrollar más los sistemas de controles. Con este marco, y contra acopios que cobran alrededor de $ 90 por tonelada de grano, los analistas creen que se vislumbra otro cambio en la actividad.

La falta de financiamiento y las altas tasas de interés siguen generando alternativas por parte del sector privado. Los empresarios que venden tecnología agropecuaria volverán a la carga con una ya vieja propuesta que nunca tuvo respaldo de los gobernantes que incluye, entre otros puntos, la transformación de los cultivos en una garantía real que permita a productores y empresas lograr una financiación con respaldo seguro ante los bancos. La propuesta incluiría todos los mecanismos que facilitarían incrementar el potencial del sector como cobertura de precios y seguro multirriesgo, así como la posibilidad de tomar el cultivo como garantía prendaria.

Pero, se coincide, son sólo «pasos cortos» en medio de una crisis que afecta a la oferta, la demanda y las posibilidades de fondeo de las empresas.

En tanto, en el mercado local de granos se critica las proyecciones de cosecha y de precios emanados desde el Estado, y de la que se hicieron eco algunos sectores. «Los pronósticos anticipados de una supercosecha podrían llegar a deprimir anticipadamente los precios. La Argentina no es ajena a los factores que analiza el mercado internacional. El gobierno no está para hacer profecías de precios sino para arbitrar en los mercados. Muchos creen falsamente que el campo está bien y sólo es prenda de intereses políticos», se quejaban empresarios rurales.

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