• La CGT apoyó los cambios en el INDEC en un comunicado firmado por Hugo Moyano. • Dice que éstos son menos malos que los que intentaron «José Alfredo Martínez de Hoz y Domingo Cavallo» dentro del organismo. • Además, no elaborarán su índice propio. • Se trata, en realidad, de un pedido del gobierno. A cambio, podrán pedir aumentos de 20% en las negociaciones de convenios colectivos. • Moyano consiguió indirectamente y casi sin esfuerzo un cambio a su favor en la posición del gobierno, en materia de política salarial.
La CGT oficial, por pedido del gobierno, salió ayer a defender los cambios que dispuso en el INDEC. Por otro lado, suponen desde las huestes de Hugo Moyano, habrá menos presiones para el momento en que se definan los incrementos salariales durante las negociaciones de las convenciones colectivas. Para la CGT, en realidad, el apoyo a los cambios en el organismo que mide la inflación es indistinto, ya que el reclamo de incremento en los sueldos será de 20% en promedio, muy lejos del alza del costo de vida que piensa informar el gobierno para fin de año y que no superaría 10%.
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Con esto, la central sindical hace un negocio redondo: apoyar al oficialismo en su peor momento de credibilidad estadístico, a cambio de volcar más a su favor el apoyo gubernamental en el momento de presionar por aumentos salariales. De todas maneras, y al menos hasta julio cuando venza el mandato de Beatriz Paglieri como medidora de la inflación, la influencia de los incrementos en los sueldos podrá ser controlada por la medición oficial y podría no aparecer en el IPC mensual.
El apoyo de la CGT al gobierno se dio a través de un curioso comunicado distribuido por la central sindical, en el que se afirmaba que los ex ministros de Economía José Alfredo Martínez de Hoz y Domingo Cavallo designaron técnicos «liberales» y sentenció que «aunque les pese a los agoreros, la Argentina sigue creciendo económicamente y va a dar la batalla por una justa y equitativa distribución del ingreso».
El comunicado firmado por el camionero Hugo Moyano y por el secretario gremial, el titular del sindicato de peones de taxis, Omar Viviani, afirmó que el país «seguirá incorporando a los millones de compatriotas excluidos por el nefasto liberalismo y continuará con el fortalecimiento del mercado interno» y que «los trabajadores vamos a acompañar este proceso hasta lograr una justicia social que incluya a todos los argentinos».
Para la CGT, el INDEC debe ser «una oficina que debería ser absolutamente técnica está politizada no desde ayer sino desde la época de la dictadura, cuando la manejaba el ministro de Economía, José Alfredo Martínez de Hoz». Según la CGT, el organismo, igual que otras dependencias de Economía, «sufrieron cambios en la época de Domingo Cavallo, y no sólo en la dirección sino con el nombramiento de técnicosafines a la ideología liberal que devastó a nuestro país».
En esa misma línea apuntó: «Nadie conoce como nosotros a quienes hoy se rasgan las vestiduras denunciando irregularidades pero callaron cuando eran sistemáticamente violentados los derechos de todos los argentinos, era liquidado el patrimonio nacional y destruida la capacidad defensiva del Estado, para permitir el accionar de los grupos inescrupulosos que vaciaron al país».
Con esto, la CGT abandona además la idea de comenzar a diseñar su propio índice de inflación, que en algún momento de la polémica desatada por los cambios oficiales del INDEC circuló por la mente de Moyano y de varios de sus colaboradores. La intención era ir pidiendo a cada sindicato una lista de productos y servicios para constatar su evolución, y tomar este incremento como dato básico y fundamental para sentarse a negociar los aumentos salariales con las empresas que, según la central, subieron los precios; síntoma que para la CGT es equivalente a ganar más o, en consecuencia, incrementar los salarios.
Sin embargo, una llamada de una dependencia oficial (más cerca del Ministerio de Economía que de la Casa de Gobierno) hizo que el sindicalista abandonara esta idea. Pero, a cambio, Moyano logró algo que no hubiera conseguido fácilmente de parte del gobierno en las negociaciones de las convenciones salariales que se abren en las próximas semanas: que el incremento de los sueldos sea de 20% como piso. Así, Moyano, consiguió indirectamente y casi sin esfuerzo un cambio en la posición del gobierno a su favor, casi sin despeinarse.
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