Las inundaciones que afectan gran parte de Buenos Aires, sur de Córdoba, sur de Santa Fe, este de La Pampa y sudeste de San Luis ya habrían generado pérdidas para el campo cercanas a los $ 1.300 millones, que incluyen desaparición de cultivos, merma en rendimientos, traslado de animales, rotura de silos y almacenaje, intransitabilidad de caminos, anegamiento de campos y lucro cesante por la próxima campaña 2001/2002 de granos.
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El nivel de pérdidas es, sin embargo, una estimación preliminar que prácticamente duplica el estimado quince días atrás.
Cuando bajen las aguas, la situación podría verse empeorada debido a que algunos campos, ya se admite, no podrán recuperarse para la actividad agrícola por los próximos dos años. Si hubiera 15 días con sol en las principales áreas productivas, podría acelerarse la movilización de hacienda hacia zonas más altas, se clarificarían también las perspectivas para la actividad agropecuaria.
De hecho, desde el gobierno se admite que sobre los 7 millones de hectáreas sembradas con trigo, ya hay 4 millones de hectáreas comprometidas y 1 millón de hectáreas que se encuentran en condiciones «muy malas». Si bien toda la apuesta oficial -compartida por algunos privados-indica que las tierras que no serán sembradas con maíz y con girasol se volcarían a soja, otros analistas indican que serán varias miles las tierras que saldrán de producción.
De los $ 1.300 millones de pérdidas -datos sobre la base de relevamientos privados-que ya se asumen entre el empresariado rural, alrededor de 60% corresponde a perjuicios causados por las excesivas lluvias caídas en Buenos Aires. En el corazón de la Pampa Húmeda se perderían $ 780 millones, por agricultura, ganadería, tambos y actividades intensivas. La Pampa y Santa Fe concentrarán inundaciones que significarían 15 por ciento cada una del total afectado. Ambas provincias acumularían pérdidas por casi $ 200 millones y el resto se repartiría entre Córdoba y San Luis (en total, $ 131 millones).
Estimaciones
El análisis de la consultora Agri-Pac sustenta las estimaciones: «Sólo en trigo, maíz y girasol se diluyeron $ 636 millones por pérdida de potencial agrícola. Hay campos que por uno o dos años no serán productivos, y la recomposición de la infraestructura rural llevará mucho tiempo», dice Pablo Adreani, quien cree que la producción triguera apenas llegará a 17,5 millones de toneladas ya que, según el analista, ya se perdieron definitivamente 500 mil hectáreas implantadas con el cereal.
A la situación agravada durante los últimos 15 días se sumaron las lluvias del fin de se-mana y el cierre de rutas y caminos por anegamientos. «Hay 2.000 tambos comprometidos en Buenos Aires que implican 60% de la producción de la provincia, ya que agrupan alrededor de 250.000 vacas lecheras», graficaba sacar el ministro de Agricultura bonaerense, Haroldo Lebed. El funcionario agregaba que hay productores que producen entre 600 y 700 mil litros de leche menos por día y están perdiendo $ 100 mil por jornada, aproximadamente $ 3 millones por mes.
El «efecto inundaciones» ya produjo una recuperación espasmódica de precios de granos durante los últimos días y logró estabilizar, aunque irregularmente, los valores del ganado. Mientras ya nadie habla de la promocionada «cosecha récord» que alguna vez se enarbolara desde la Secretaría de Agricultura, los analistas comienzan a afinar los números de las próximas estimaciones y coinciden en que «tanto cosecha de granos como producción ganadera o lechera son hoy una incógnita de difícil previsión...».
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