El avance tecnológico en materia de teléfonos celulares da lugar a curiosidades cada vez may ores. En los Estados Unidos, los dueños de cines, teatros y salas de espectáculos en general han declarado la guerra a los teléfonos móviles de última generación.
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No se trata ya de impedir que un timbre inoportuno interrumpa a los artistas o desconcentre a los espectadores. Ocurre que como estos aparatos, que hasta son regalados en diversas promociones en ese país, ahora tienen incorporadas minicámaras de video, los empresarios artísticos temen que con ellos se pueda filmar las películas, las obras de teatro o los conciertos, violando derechos de autor y de reproducción.
Así, éstos han comenzado a instalar «scanners» -similares a los que se ven en aeropuertos por razones de seguridad- para evitar el ingreso de personas a las salas con estos aparatos.
En general la gente acepta dejar sus teléfonos al entrar sin mayores protestas, pero algunos se sorprenden por la imposición y se molestan por la incomodidad de quedar brevemente incomunicados.
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