Londres (ANSA y Reuters) --En una medida quedesató polé-mica desde ayer, las empresas británicas están autorizadaslegalmente para controlar el correo electrónico y las llamadas telefónicasde sus empleados. La vigencia de la ley emanada del gobierno de Tony Blairpermite a los empleadores acceder a los mensajes enviados por Internet paracontrolar que el contenido tenga relación con las actividades de la empresa.
Además, la norma habilita a los patrones a escucharlas llamadas telefónicas realizadas por los empleados durante el horario detrabajo. La reglamentación en cuestión manifiesta que «los patronespodrán tener un acceso de rutina a las telecomunicaciones telefónicas de susempleados», pero aclara, «con el asentimiento del autor del mensaje y desu destinatario». No obstante, también especifica que en «ciertos casos»,las sociedades y los servicios públicos tendrán desde ahora la posibilidad decontrolar correos electrónicos y llamadas telefónicas sin el expresoconsentimiento de las personas implicadas.
La medida despertó la reacción de gruposempresariales, sindicatos de trabajadores y encendió una acalorada polémica enel seno de la sociedad británica.
Contradicción
Si bien la ley fue redactada con el respaldo de lasempresas, los especialistas advierten que podría contradecir otro código devigilancia en sitios laborales emitido por el Comisario de Protección deDatos el 9 de octubre pasado, el cual asigna un mayor énfasis al derecho dela intimidad.
«La confusión e incertidumbre a partir de lasnuevas regulaciones relativas a la vigilancia de personal amenaza conentorpecer el crecimiento del comercio electrónico en el Reino Unido»,señaló Chris Humphries, director general de las Cámaras Británicas deComercio (BCC) y agregó que «a las empresas las puede frustrar la ausenciade un pensamiento coherente en este asunto».
Por su parte, el influyente Instituto deDirectores (IOD), un foro de ejecutivos de empresas, consideró que lainiciativa favorecía en términos generales a que los patrones sean capaces desupervisar el correo electrónico de sus empleados, pero expresó que lalegislación es aún una «maraña».
Del otro lado de la vereda, la Secretaria de Estadopara el Comercio y la Industria de Gran Bretaña, Patricia Hewitt, afirmóque las nuevas reglas «no daban a los patrones el derecho de meterse en lavida privada de sus empleados». En opinión de la funcionaria, la medidaadoptada «refuerza en los hechos la protección de la intimidad de los empleados».
Lo cierto es que la medida generó un francoenfrentamiento entre las empresas, que dicen que necesitan de amplio accesoa las comunicaciones de su personal, y los sindicatos y grupos que rechazanla «vigilancia», aduciendo que la norma desconoce todo derecho a la vidaprivada de los trabajadores.
La ley referida a las empresas es una porcióndemorada de la controvertida Ley de Regulación de Facultades Investigativas,que da a Gran Bretaña derechos de vigilancia superiores a los de cualquier otroestado de Occidente y que entró en vigencia a principios de mes.



