El gobierno asegurará hoy al Fondo Monetario Internacional (FMI) que durante el primer trimestre del año no está en sus planes aumentar radicalmente el gasto público, y que mantendrá un considerable superávit fiscal, aunque se supere largamente la meta pactada con el organismo financiero.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
El mensaje será transmitido cuando los dos representantes del FMI, el vicedirector para el Hemisferio Occidental, John Dodsworth, y el encargado para el caso argentino, John Thornton, se reúnan por primera vez desde que llegaron a Buenos Aires con el secretario de Hacienda, Carlos Mosse. El encuentro será clave, ya que en las últimas horas los dos enviados de Horst Köhler comenzaron a hacer preguntas sobre la situación fiscal del primer trimestre, descartando que las metas de 2003 (el verdadero motivo de la visita) están cumplidas. La preocupación de Dodsworth y de Thornton giraba alrededor de lo que pensaba hacer el gobierno de Néstor Kirchner con el dinerosobrante, una vez superadas las metas para el primer trimestre pactadas con el FMI (1.100 millones de pesos) y que, ya se sabe, estarán cumplidas y levemente superadas en enero. La duda que expusieron ayer los dos técnicos del FMI, es que el excedente que se genere entre febrero y marzo por sobre las metas tenga el mismo destino que el superávit que se proyectaba en diciembre de 2003 y terminó en un déficit de 175 millones de pesos.
Aquí aparecela novedad que hoy Mosse les transmitirá a Dodsworth y a Thornton. Néstor Kirchner, luego de la reunión de Miami entre Horst Köhler y Roberto Lavagna y una vez garantizado (por lo menos en teoría) que el directorio del organismo aprobará la liberación de los 3.100 millones de dólares para cumplir con los compromisos del 9 de marzo, decidió no alterar las relaciones con el FMI y mantener una convivencia-fiscal ordenada por lo menosdurante el primer semestre del año. Esto no quiere decir que el gasto no aumente. De hecho hay varios proyectos para incrementar algunas partidas, entre ellas el dinero destinado a la obra pública. Pero no habrá excesos y en el primer trimestre el FMI observará un superávit más que holgado. Esta situación tiene una condición: que cuando vuelvan las misiones del FMI, no haya presiones para que ese dinero excedente sea destinado a pagar a los acreedores de la deuda externa caída en default, y que sólo sea considerado por el FMI como un factor positivo más para que la misión que tendría que llegar en junio recomiende aprobar las metas en setiembre próximo. Los números globales que Mosse presentará hoy a Dodsworth y a Thornton son los siguientes: para enero, ya se sabe, que el superávit del Tesoroserá algo superior a los 1.100 millones de pesos y que la cuenta del sector público superará los 1.300 millones. Para febrero se espera que la recaudación impositiva quede entre 6.700 y 6.800 millones de pesos (aún falta computar una semana y la cifra final puede incluso mejorar); lo que implica un alza de aproximadamente 45% contra febrero de 2003. La cifra es menor que la de enero de 2004 cuando se obtuvieron 7.160 millones de pesos, impulsados fundamentalmente por los ingresos de IVA generados por las ventas de diciembre. Igualmente este impuesto en febrero aportará unos 2.000 millones de pesos, en sintonía con lo acordado con el FMI. Como no se esperan aumentos sustanciales en el gasto público, habrá otra vez un superávit primario importante que se ubicaría cerca de los 700 millones de pesos.
El mismo esquema se repetiría en marzo, lo que, teniendo en cuenta que en el primer mes del año ya se cumplió con la meta de superávit de 1.100 millones de pesos pactada con el FMI llevará a un sobrecumplimiento de no menos de 1.300 millones de pesos por sobre lo acordado con el Fondo. Ese dinero no se gastará y llevará a que el superávit total del primer trimestre llegue a los 2.400 millones de pesos. En todo el año, el gobierno tiene que mostrar un resultado positivo de aproximadamente $ 10.000 millones, con lo cual Kirchner estaría ya en camino de cumplir la meta anticipadamente. Si se repitiera esta tendencia durante todo 2004, y considerando que mayo, julio, noviembre y diciembre son meses fuertes para la recaudación, y si no hubiera excesos del gasto y se mantuviera la variable en los parámetros presupuestados, el superávit final para 2004 superaría 12.000 millones de pesos.
Luego de explayarse con este panorama positivo, Mosse tendrá que defender ante Dodsworth y Thornton otro capítulo. Los dos enviados del FMI podrían cuestionar el plan de pagos para autónomos y monotributistas que está instrumentando la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP). El argumento del funcionario es que este plan incrementará la recaudación y que no se trata de una moratoria, instrumento que siempre es objeto de críticas por parte del Fondo. Según el gobierno, no es así porque no tiene quitas en el capital adeudado sino únicamente en los intereses.
Dejá tu comentario