22 de agosto 2001 - 00:00

Qué buscan hoy los nuevos consumidores de alimentos

La industria de alimentos es uno de los motores del bloque regional Mercosur y uno de los rubros más dinámicos que tiene como protagonistas a Brasil, la Argentina y Chile.

El consumidor regional del futuro priorizará los alimentos que combinen seguridad, cuidado de la salud, facilidad de uso, cumplimiento estricto de las normas ambientales y especialmente proporcionen una «sensación placentera».

El estudio presentado en el marco de la III Edición del Salón Industrial de la Alimentación (SIAL) Mercosur 2001, que comenzó ayer en Buenos Aires, indica que el mundo está ingresando en una «nueva era alimentaria», que también se refleja en el Mercosur, a pesar de que allí las innovaciones son «menos espectaculares que las que tienen lugar en Europa, los Estados Unidos de Norteamérica y el Japón».

«La primera gran lección que podemos sacar a partir de la observación de unos pocos productos que se lanzaron durante los últimos meses en el Mercosur es su avanzada sofisticación, ya sea en el proceso de elaboración, la elección de los ingredientes, el acondicionamiento o incluso el posicionamiento», indica el informe.

Semejanza

Los hábitos de consumo del Mercosur se asemejan a los europeos: gran consumo de pan, pastelería, quesos importados y vinos. El régimen alimentario es muy cárnico, principalmente vacuno, aunque dicho consumo disminuye ligeramente a favor de las aves y del cerdo.

Existe también cierta sofisticación en el área de las comidas exóticas, que se distinguen por recetas más variadas, más especializadas, de un carácter cosmopolita.

«Nuevos sabores y aromas y, por supuesto, colores y texturas que son inusuales en Sudamérica, son la nueva norma, señala el
«Panorama mundial de la innovación alimentaria en el 2001», difundido ayer en SIAL Mercosur.

La tradición es también una palanca que utilizan mucho los fabricantes y los distribuidores a fin de aportar sofisticación y valor agregado a sus productos:
las recetas «de antaño» o «caseras» están de ultimísima moda este año, y lo mismo sucede con las indicaciones del origen de los ingredientes.

Además de su gran variedad, la sofisticación en los productos está también orientada hacia la facilidad de uso por parte de una población urbana (gente joven que se vuelve independiente cada vez con más anticipación, y mujeres que trabajan), al tiempo que se observa una notoria evolución hacia una mayor variedad.

No obstante,
los hábitos están cambiando hacia una alimentación más sana, variada y de productos «más cómodos», como ocurre en Europa. De hecho, existe una nueva inclinación hacia lo médico-nutricional, que acompaña una creciente preocupación de la población por el cuidado de su salud.

Otra inclinación detectada por este estudio está vinculada con lo
«natural-orgánico», que constituye una tendencia dinámica en todo el mundo, y más particularmente en Europa. Este fenómeno se ve acelerado por la búsqueda de la máxima seguridad.

Una tendencia que viene refirmándose desde los '80 es la denominada Light-Slim, ya que la búsqueda de la delgadez se encuentra en todas partes, especialmente en las zonas urbanas y en relación con las mujeres.

Packaging

El consumidor del futuro también buscará una «fácil manipulación» de los productos de uso diario, y la calidad de un producto está muchas veces ligada al packaging.

La tendencia al ahorro de tiempo también es un requisito esencial del nuevo consumidor, que valora cada vez más el hecho de que un producto esté «completamente listo para usar».

Otra característica es la tendencia al «nomadismo», vinculada con el consumo de productos en cualquier momento y en cualquier lugar, especialmente en alimentos para desayuno.

La investigación también señala que, aunque
con menos inserción por ahora, existe una presencia de la producción ecológica y con la denominada «concientización social», es decir la protección del medio ambiente en el proceso de elaboración.

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