El argentino promedio -por sí o por sus padres- ubica entre las películas de terror político el «rodrigazo», hecho ocurrido en el país el 4 de junio de 1975 -pronto se cumplirá el 31° aniversario- durante el gobierno de María Estela Martínez de Perón a menos de un año de haber ascendido esta mujer desde la vicepresidencia a la presidencia de la Nación. Lo hizo al enviudar del general Perón fallecido el 1 de julio de 1974 tras encabezar el país sólo durante 10 meses, pero en su tercera gestión presidencial.
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El tercer peronismo sin Perón (estaba proscripto), comenzó con su representante Héctor J. Cámpora que ganó las elecciones del 11 de marzo de 1973. Este asumiría en junio, luego renunciaría, asumiría Raúl Lastiri y en setiembre del mismo 1973 ya estaba Juan Perón presidiendo el país. El 1 de julio de 1974 asume Isabel Perón, que gobierna hasta su derrocamiento en marzo de 1976. En total fueron sólo 34 meses de ese peronismo, con 3 presidentes y 5 ministros de Economía. José Ber Gelbard lo fue 17 meses, desde Cámpora hasta Isabel Perón. Esta tuvo luego a Alfredo Gómez Morales, Celestino Rodrigo (que asumió el 2 de junio de 1975, el 4 de junio produjo el «rodrigazo» y el 20 de julio ya renunció sin cumplir 50 días en el cargo), Pedro Bonnani, Antonio Cafiero y Emilio Mondelli.
José Gelbard fue la corrupción y el control de precios. Le habían depositado en Suiza -famosa investigación del fiscal Ricardo Molinas- cinco millones de dólares antes de asumir como ministro y se creyó que provenían de quienes luego quedarían fuera del control de precios.
Cámpora había ganado sólo porque fue digitado por Perón. Toda la izquierda, la progresista y la marxista pura, aprovecharon la situación confusa para suponer que el poder constitucionalmente era de ellos. Asumido Perón los expulsó de la cercanía del poder. De un ligero tinte marxista con Cámpora la política económica giró al populismo de derecha con Perón, aunque mucho más aggiornado en libre empresa y menos estatista que en sus dos presidencias anteriores pero mezclando, como el actual gobierno. Asumida Isabel el gobierno se vuelve de derecha y de libre empresa aparente.
Sucedió lo de siempre en la historia argentina desde 1930: cuando los populismos gobernantes destrozan las finanzas públicas y la economía general con sus demagogias, subsidios, déficits, exceso de gasto público, emisión espuria de dinero, etc. sobreviene un golpe civil -dentro del gobierno de Isabel Perón encabezado por José López Rega algo que lo condenó al fracaso- o un golpe militar que cambia todo. Como estos golpes sobrevienen en estallidos económicos por mal manejo del gobierno de turno tenían inevitablemente que recurrir al manejo racional de la economía basado en el liberalismo. Esto ha llevado al falso concepto de que los golpes militares en la historia argentina desde 1930 «fueron liberales». La realidad fue que eran imprescindiblemente liberales luego por el desquicio económico que encontraban. Pero los militares argentinos, golpistas y no golpistas, no eran liberales sino fuertemente nacionalistas, que les gustaba codearse con los sectores más pudientes y que apenas si contaban con ministros realmente creyentes en la libre empresa. Si mejoraban un poco las cosas se volvían tan populistas como los que había derrocado. Soñaban, sin excepción, con ser el «nuevo Perón». Se arriesgaban políticamente y fracasaban. Asumían otra vez formas populistas, peronistas o radicales, que repartían en exceso y se volvía en pocos años a repetir el ciclo del golpe militar para encaminar de nuevo la economía. El único golpe militar argentino meramente de ambición política que no se apoyó en la crisis económica preexistente en cada momento fue el de 1962 contra Arturo Frondizi, un estadista que mantenía brillantemente la economía tras un arranque populista (aumentó 50% de golpe los salarios el 1° de mayo de 1958).
El «rodrigazo», entonces, fue sólo eso: tornar reales las variables distorsionadas de la economía pero para la gente fue dramático porque además fue sorpresivo. Se duplicó el precio del dólar para las transacciones financieras de $ 15 a $ 30; se elevó 80% uno de los dólares negro, el llamado «turista»; el otro dólar para las transacciones comerciales se aumentó 160%; 186% subió de un día para otro el precio de la nafta; las tarifas de gas entre 40 y 75%; se liberó la tasa de interés para los certificados de plazo fijo; el déficit presupuestario en 1972 estaba en 1,9 billón de pesos y luego de 34 meses de aquel gobierno peronista en febrero de 1976 estaba en 33 billones y se calculaba que podría llegar a 100 billones de pesos en el año. Para colmo, el «rodrigazo» sobreviene para la población cuando en los 34 meses de los gobiernos Perón y Perón el salario real había descendido 25%. El costo de vida en el año 1976 ya con el «rodrigazo» aumentaba 14% en enero, 20% en febrero, 54% en marzo hasta que cae el gobierno, cuando se iba a la hiperinflación.
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