Será por u$s 1.000 millones bono binacional de Kirchner y Chávez
Aparenta ser una noticia que beneficia a la Argentina, aunque no está claro aún lo que en contrapartida exigirá Hugo Chávez. Habrá un bono binacional con Venezuela y será por u$s 1.000 millones en principio. Chávez garantizaría el pago de un título de deuda a emitir por Felisa Miceli: como el riesgo que los inversores le asignan a Venezuela es menor que el local, la tasa a pagar por la Argentina será también menor con esa garantía. Una suerte de Brady, pero con seguro de pago venezolano en lugar de Estados Unidos. Otro esquema podría ser directamente a través de una emisión conjunta. Lo concreto es que el gobierno necesita fondos para acelerar obras que eviten una crisis energética. Como fracasó la gestión con las AFJP, ahora se recurre al prestamista de última instancia, Hugo Chávez, más accesible que los organismos internacionales o el mercado de capitales. Será seguramente lo más importante de la presencia de Kirchner en esta nueva cumbre de mandatarios del Mercosur.
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Más allá de las mortificaciones proselitistas que imagina Lavagna, los operadores más sagaces del mercado se mostraban ansiosos ayer por descubrir cuál era la receta que se adoptaría en el caso del bono binacional. Quieren saber, sobre todo, cuál es el negocio que hará Chávez con su « generosidad». En el caso de los bonos que ya le compró a Kirchner hay algunas presunciones. Al parecer, le fueron vendidos a un par de bancos afines al gobierno venezolano, cotizándolos según el tipo de cambio controlado que rige en el país. Estos bancos podrían luego revenderlos en el mercado a un precio que, en algunos casos, sería 30% superior. Nadie puede demostrar que los funcionarios venezolanos tengan algún beneficio personal con este pase. Acaso haya que suponer que su ya legendaria «generosidad» alcanza también a los bancos.
El lanzamiento de este título binacional, al que anoche se le buscaba un nombre alegórico, será el momento estelar del viaje que emprendió Kirchner. Tal vez sustituya como motivo de acercamiento el famoso gasoducto que, con origen en el Caribe, descendería por la cintura cósmica de América del Sur hasta abastecer el mercado rioplatense. Ese sueño murió el día en que Evo Morales nacionalizó los hidrocarburos, bajo asesoramiento técnico de Chávez. Desde Brasilia se dictaminó: «Sólo nos interesa el tramo que llega a Manaos y su zona franca. El resto que lo financien Uruguay y la Argentina».
Por suerte ahora De Vido firmó un acuerdo con Bolivia y sustituyó aquel gasoducto con otro: es el mismo del que se viene hablando desde hace tres años y que, en su momento, ofreció Techint como iniciativa privada. Ahora lo harían entre YPFB y ENARSA. El ministro promete iniciarlo a mediados de 2007 e inaugurarlo 18 meses más tarde, aun cuando no se sepa el precio del gas que se transportará: son los 20 millones de metros cúbicos diarios adicionales que se le comprarán a Bolivia por una cifra que no logró congeniarse hasta ahora.
De Vido es un hombre afortunado y suelecompensar las incertidumbres energéticas con dinero. Primero fue el que obtuvo del superávit fiscal. Ahora pensó en servirse de los fondos de las AFJP. No deben angustiarlo las resistencias técnicas que puedan oponer estas administradoras. Allá está Chávez, quien acercará de un modo u otro u$s 1.000 millones para que se siga comprando fueloil o se financie de apuro una planta de ciclo combinado y la crisis no llegue jamás.




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