Los dos principales marcas de tarjetas de crédito lanzarán (primero VISA, luego MasterCard) un sistema para convencer a los argentinos de que comprar por Internet es seguro. En el caso de la tarjeta tricolor, el programa se llamará Verified by VISA; en el de la marca de los círculos, será Secure Code. El producto de Visa estaría listo a partir de marzo y servirá también para incorporar a las tarjetas de débito Electron como medio de pago para el «e-commerce», hasta ahora vedada por el obvio riesgo de «abrir» la cuenta corriente o la caja de ahorros a desconocidos. Por eso, el Verified será obligatorio para el débito y opcional para el crédito.
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A lo que apuntan las administradoras de tarjetas es a alentar su uso como medio de pago en la red: sucede que el promedio mundial (para VISA) indica que casi 9% de su facturación total se origina en operaciones en la red; en la Argentina es apenas 1% (en el resto de la región el promedio ronda 4%). «Por desconfianza o por falta de costumbre, el mercado de comercio electrónicose desarrolló mucho más lentamente que en resto del mundo», dice Diego Soldati, de VISA. «Estados Unidos, por caso, tiene una larguísima tradición de compra por catálogo y por correo, y los consumidores no desconfían de sus posibilidades de reclamar, de la calidad del producto que recibirán, de que lo pagado no les llegará...»
La desconfianza, cabe apuntarlo, también es de los comerciantes. Sucede que hasta ahora -según fuentes del mercado-casi la totalidad de las operaciones rechazadas es «autofraudes»; esto es, un tenedor de tarjeta compra un artículo en la red, recibe el bien y, al momento de tener que pagar el resumen de cuenta, protesta diciendo que le «hackearon» la tarjeta, y que la compra no la hizo él. Habitualmente, esto dispara un largo proceso en el que el comerciante debe demostrar que la operación se hizo de manera correcta, el banco emisor que cumplió con los recaudos de seguridad, etcétera.
Seguramente por este intrincado mecanismo, el fraude electrónico supera largamente el que se practica en comercios. De ahí, entonces, que sean pocos los grandes «retailers» que hayan impulsado enérgicamente este costado de sus negocios. «Ahora será distinto: el cliente entrará en un site (el de home banking de su banco, o al nuestro), pedirá asociarse (sin costo) a Verified y propondrá un password. Y ya tendrá su certificado; la siguiente vez que compre por Internet, el sistema le pedirá el password y así quedará verificado que es él (y no otro) quien compró, pero también que el comerciante es quien dice que es», dice Jorge Beltramone, jefe de producto.
Este último punto tiene que ver con el denominado «spoofing», que consiste en «disfrazarse» de sitio comercial para «chupar» los datos de miles de tarjetas a honestos consumidores que creen que están operando con el supermercado o la editorial a la que le quieren comprar algo. «El usuario puede pedir, cuando se registra por primera vez, que le aparezca una ventana con un mensaje que él mismo diseña. Si no aparece, debe salir de inmediato del site y no proporcionar ninguna información», advierte Beltramone.
El nuevo mecanismo, además, representa la muerte del SET (secure electronic transaction), un protocolo inventado a fines de los '90 con el mismo propósito, que demostró ser efectivo, pero casi imposible de poner en funcionamiento por su complejidad y costo. El nuevo protocolo (al margen de sus nombres comerciales) se denomina 3D Secure, porque trabaja sobre tres dominios: el banco emisor, el adquirente y VISA.
El producto comenzó a desarrollarse hace cuatro años, y hace dos se usa con éxito en Estados Unidos y en Europa. «Acá se tardó un poco más en traerlo por la crisis, y también porque tenemos que trabajar con los bancos para que lo incorporen a sus sites», dice Soldati.
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