Elisa Carrió presentó ayer su renuncia «con carácter indeclinable» a la presidencia de la comisión investigadora sobre lavado de dinero. Un rato más tarde Carrió también anunció que la semana próxima podría renunciar a su afiliación al radicalismo para dedicarse a la conducción del ARI. Su alejamiento de la comisión «se basa en que en los últimos días he asistido a una serie interminable de cuestionamientos a mi tarea», según explicó Carrió en los fundamentos de su dimisión. Pero los peronistas trataban anoche de revertir esa decisión basados en que las razones del alejamiento serían otras. Oficialmente los diputados justicialistas de la comisión rechazaron la renuncia bajo el argumento de que es necesario que «continúe, para que pueda demostrar las acusaciones que hizo y así compartir las pruebas para que sean llevadas a la Justicia», como dijo Carlos Soria. Pero en realidad piensan que el alejamiento de Carrió del control de la comisión se debe a una estrategia para escapar del conflicto generado por la presentación del preinforme y los cuestionamientos a las acusaciones y pruebas que en él se incluyeron. Otro justicialista explicó: «Carrió presentó el informe, tiró una bomba, acusó y ahora hay que analizar si las pruebas que tenemos aguantan esas acusaciones». Ayer, con un CD ROM que editó la comisión con las pruebas que acompañan el documento sobre lavado, los integrantes comenzaron a sospechar que la renuncia de Carrió les endilga una tarea muy poco gratificante. El análisis de cada unas de las pruebas puede determinar, en algunos casos, correcciones al informe. Si Carrió se fue de la comisión por las presiones en la investigación, los diputados que deban eliminar los elementos no probados van a aparecer ante la opinión pública como «salvando» implicados. Ese es el escenario que veían por delante el resto de los diputados de la comisión y por eso la negativa a que Carrió se aleje de la presidencia: «Que se quede y pruebe que todo lo que dijo es cierto. Acá vamos a quedar todos como corruptos por bajar nombres que ella colocó en el informe y que no se pueden sostener con pruebas», protestaban ayer en el Congreso.
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De todas formas Carrió aclaró que continuará con su trabajo en la comisión como vocal «para encontrar la verdad, cueste lo que cueste y lleguemos a dónde lleguemos». Pero la chaqueña dejó en claro que retirará al voluminoso cuerpo de asesores que la acompañó en la redacción del preinforme, a los especialistas financieros Alicia López y Carlos Del Río aportados por el Banco Central y al asesor en sistemas informáticos Ariel Garbarz.
La dimisión de Carrió se originó en la espectacular polémica que se desató dentro de la investigadora después de que el viernes pasado la diputada presentara el preinforme con la firma de sólo cuatro diputados -ella más los frepasistas Graciela Ocaña y José Vitar y el demócrata mendocino Gustavo Gutiérrez-en una conferencia de prensa más parecida a un acto político que a un informe de comisión.
Después de ese acto comenzaron las dudas en torno de las argumentaciones esgrimidas en cada denuncia y el poco tiempo que la comisión se había tomado para estudiar el informe.
Argumentos propios
La principal resistencia surgió de los justicialistas Daniel Scioli y Cristina Fernández de Kirchner, a quienes se le sumó por una cuestión de conducta partidaria el bonaerense Carlos Soria. Pero los radicales Horacio Pernasetti y Margarita Stolbizer tampoco quisieron firmar el informe y ayer presentaron su propia argumentación.
La pelea más dura de ayer fue, sin duda, entre Kirchner y el mendocino Gutiérrez. Las declaraciones de la santacruceña sobre las que terminó en una dura declaración del diputado contra algún insulto personal sobre la santacruceña. Ayer, Gutiérrez terminó enviándole una carta de disculpas a Kirchner argumentando: «Me dirijo a usted a fin de manifestarle mis más sinceras disculpas por las manifestaciones que sobre su persona he realizado. Quiero que sepa que las mismas no guardan la debida consideración a una señora y una colega legisladora...mis referencias hacia usted fueron efectuadas en el fragor de intercambios con periodistas y ante las injustas acusaciones que estarían rozando la honorabilidad del diputado Balter».
Análisis
La misiva sirvió para mejorar la relación personal entre ambos, pero las discusiones sobre el contenido del informe y la metodología con que se analizaron las pruebas anoche continuaban entre ambos. Kirchner realizó un trabajo donde analiza punto por punto cada una de las explicaciones que Carrió dio en la conferencia de prensa comparándolas con los mismos temas tal como aparecen en el preinforme. Allí se establecieron las diferencias entre lo denunciado ante las cámaras en la conferencia de prensa y los dichos y escritos de Carrió en el documento lanzado el viernes, y las denuncias que la chaqueña llevó a Washington y que presentó ante el subcomité de investigaciones del Senado.
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