En la localidad bonaerense de Luján se descubrió un fraude electoral de gran escala. Ganó Carlos Menem por 44 votos, pero los mismos menemistas reclamaron por la enorme cantidad de irregularidades. No sólo estuvo mal el conteo sino que se descubrieron decenas de documentos falsos y hasta se labró un acta porque uno de los votantes era un muerto. Una escena digna de Fellini fue la que protagonizó un anciano llorando porque no podía votar ya que no estaba en el padrón. Los fiscales se conmovieron por la devoción democrática del ciudadano. Pero grande fue su sorpresa cuando entrecortadamente explicó que si no volvía con el DNI sellado al partido, no recibía un plan Jefas y Jefes de Hogar.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Dejá tu comentario