25 de mayo 2022 - 00:00

Diálogos de Wall Street

El mercado en la cuerda floja, pero según Gordon Gekko está mejor. ¿Por qué?

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Periodista: ¿El mercado bull está acabado?

Gordon Gekko: Dio walk over. Se retiró. La mesa está servida para los osos.

P.: Seguimos en la cuerda floja, pero sin una definición tajante en la Bolsa.

G.G.: Estará por llegar.

P.: Los osos amagan y amagan, pero el desenlace no se concreta. ¿No se atreven? ¿Qué les pasa? ¿Temen una embestida póstuma de los toros?

G.G.: Osos eran los de antes. No hay un bull a kilómetros a la redonda. Y la Bolsa se derrite sola. Uno reconoce a los mercados bajistas por los rallies que se frustran y tampoco hay un conato de armar una contraofensiva, más allá de que los vacíos tarde o temprano se ocupan. Yo diría que solo la Fed sabe bien lo que quiere -romperle la cresta a la inflación- pero todavía está lejos de alcanzarlo. Caso contrario, ya no habría suspenso, discusión ni mucho que pensar. Simplemente acá no habría pasado nada.

P.: ¿Un malentendido? ¿El mercado alcista seguiría su curso?

G.G.: Disculpándose por las molestias ocasionadas, pero sí. Ahora bien, si la inflación al consumidor es 8,3% y la meta de la Fed es 2% estamos en un problema serio. Si la directora gerente del FMI avizora una confluencia de calamidades -la guerra, la tolerancia cero al covid en China, la turbulencia financiera- y piensa que la globalización está amenazada, si el presidente Biden por enésima vez avisa que EE.UU. defenderá a Taiwan ante una invasión, si la Luna cripto desaparece -y con ella, unos 40 mil millones de dólares- en un abrir y cerrar de ojos, y todo eso es así, ¿cómo no es que se instala el mercado bajista, a sus anchas? ¿Qué más quiere, qué necesita? La Fed esta vez es su amiga. ¿Dónde está la convicción que se declama de que todo esto no es más que una burbuja? ¿Por qué no la sopla?

P.: La Fed corre detrás de la inflación, pero, ¿es mi impresión o se acercó bastante?

G.G.: Son las expectativas. El mercado de bonos se estabilizó.

P.: En ese sentido, salimos de la etapa más temible. Cuando ni las acciones ni los bonos podían hacer pie. Es uno de dos ahora. Una mejoría de 50%.

G.G.: Madura el proceso de volver a domesticar la inflación. Ya no manda la sorpresa. No hay exuberancia que no obedezca (salvo la de los precios que se debe abatir). La Fed dejó de acentuar el crescendo de sus medidas.

P.: Powell no retrocedió un ápice en su discurso. Machaca con que la Fed no terminará con las subas de tasas hasta aniquilar a la inflación.

G.G.: Sí. Eso repite. Y se transformó en una constante, no es una variable con valor creciente. Para esa intensidad, ya estamos vacunados. Pero Powell retiró la idea de Bullard de pasar a un aumento de tasas de tres cuartos de punto. Serán dos retoques de medio cada uno en junio y julio. Y después se verá. Una pausa en septiembre no debería sorprenderlo. En principio, lo que el mercado sopesa es que el ritmo de ajuste bajará a un cuarto de punto hacia fin de año.

P.: ¿De ahí se agarraron las tasas largas para tomarse un descanso?

G.G.: La tasa de dos años bajó del techo de 2,85% el día de la última reunión de la Fed a 2,52% en estos momentos. La curva entera se descomprimió. La parte corta, muy arbitrada con las decisiones de política monetaria. Y la parte larga, más dependiente de las decisiones puras de mercado (y más ahora que comienza en junio la poda del balance). Los breakevens (diferenciales) de inflación bajaron todos. Las tasas suben porque suben las tasas reales.

P.: Es cierto. Powell ya no corre tan de atrás.

G.G.: Se le había escapado la curva de bonos y la dominó de nuevo. La inflación se complicó con la guerra de Ucrania y las sanciones a Rusia, pero, lo dijimos, la inflación subyacente no se aceleró con la disparada de los precios de la energía y los alimentos. La tasa nominal de 10 años que llegó a tocar 3,20% ahora ronda 2,75%.

P.: Es un desarrollo más constructivo. El mundo no se arregló, ni mucho menos, pero si se puede reparar a una tasa larga así no se destruirá en el intento de los bancos centrales de apagar el fuego.

G.G.: En eso estamos. La economía se enfría. Snap nos avisa que no cumplirá con su presupuesto de ingresos publicitarios y pierde 40% en el acto. Y Facebook, de rebote, cae 10%. La Fed no ve la inflación replegarse todavía pero este es el camino. Y va vio pasar a Target, Wal Mart y tantos otros monstruos con avatares parecidos. Y a la par del enfriamiento, la curva de bonos no pierde la pendiente positiva. Es un camino de cornisa, por supuesto, pleno de peligros pero es su hoja de ruta.

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