7 de diciembre 2022 - 00:00

Diálogos de Wall Street

La Guerra y la Paz. La data versus Powell. ¿Qué es lo que hará la Fed, Gekko?

Periodista: De nuevo las buenas noticias son malas noticias. Qué mejor novedad que escuchar a Jay Powell en son de paz, y, sin embargo, la situación se complicó. ¿El motivo? La economía goza de buena salud, mucho mejor de lo que se pensaba.

Gordon Gekko: Data mata relato. Y también vale para la Fed. La realidad manda.

P.: ¿Dónde anida la mejoría? ¿No se la vio venir?

G.G.: El mercado de trabajo es el bastión de la resistencia de la economía desde el primer día en que la Fed retomó la suba de tasas. Y si bien la creación de empleo se desacelera, sigue siendo un soporte de actividad.

P.: A diferencia de Powell, no afloja.

G.G.: Afloja, no es lo mismo que 2021, pero no se rinde.

P.: ¿Cuán inconveniente es un comportamiento así? Después de todo, se quiere domesticar la inflación con un aterrizaje suave de la economía. Si el mercado laboral da marcha atrás no quedará en pie ninguna sutileza.

G.G.: El consumidor es el que administra la delicadeza del aterrizaje. El estímulo lo proveyó de ahorros que ahora puede gastar moderando las fluctuaciones del proceso.

P.: Powell dijo en Brookings que no quería apretar en exceso. ¿No anticipó el vigor de la creación de empleos?

G.G.: Powell señaló que no quiere apretar de más. No dijo que no iba a apretar más. Dio la venia, entre otros guiños, para que la tasa suba medio punto la semana próxima. Nada dijo de bajar las tasas tampoco (como el mercado piensa que hará antes que termine 2023).

P.: La impresión que dejó era que el banco central nos quería avisar que desensillaba. Y ahora, con estos números, no se puede.

G.G.: La sorpresa no es que se gestaran 263 mil puestos de trabajo (240 mil, neto de revisiones) versus 200 mil esperados. La noticia bomba fue el salto de los salarios. Subieron el doble de lo que se estimaba. Aceleran. Y pegan de lleno en el mapa de riesgos de inflación.

P.: ¿Powell se desayunó el viernes con la novedad, como todos nosotros?

G.G.: Todo indica que sí. Que crezcan los salarios es positivo, es lógico dada la cantidad de búsquedas laborales vacantes y la anemia de la oferta de trabajo.

P.: Todo eso lo sabíamos.

G.G.: Sabíamos también que, tomando promedios trimestrales, los salarios crecían al 4%. Con la cifra de noviembre, y las anteriores revisadas al alza, la nueva estimación es 6%. Eso no lo sabíamos.

P.: La Fed quedó en offside. Y no hace falta recurrir al VAR.

G.G.: Y es un tema que está en el corazón de la lucha contra la inflación. Se diría que la Fed tiene la convicción de que la inflación de los precios flexibles ya está cayendo y se encamina ella solita de vuelta a la jaula del 2%. Y confía en que la inflación de los servicios de vivienda está bajando rápido aunque todavía no se registre (por la metodología rezagada de su medición). Pero los salarios son el motor detrás de la inflación del resto de los servicios que es la que no se achica y libra una guerra sin cuartel con la política monetaria.

P.: Y los salarios le acaban de tender una emboscada. ¿O no es así? Powell no puede desensillar, tiene que ponerse de nuevo el casco. ¿No deberá intensificar el uso de la artillería?

G.G.: Es así. Hay otras mediciones salariales que controlan por los cambios de composición de la muestra que son más precisas. Y son menos explosivas. Pero no creo que impidan que suenen las alarmas. Por lo menos hasta que conozcamos el índice de costo de empleo, que se publica cada tres meses, y nos desmienta esta información. Y bien puede ser que la confirme.

P.: ¿Qué pensará Powell? Un discurso tan articulado y hay que tirarlo al cesto de los papeles un par de días después. ¿Qué hará la Fed? ¿Abandonará la idea de la suba de medio punto y despachará, el próximo miércoles, la quinta alza de 75 puntos base?

G.G.: La tasa llegará más alta y se mantendrá allí por más tiempo, pero los disparos serán más pequeños. La mampostería del mercado inmobiliario se está cayendo y la Fed no quiere hacer escombro. Pienso que la idea de subir medio punto es una decisión tomada. La caja de instrumentos no permite atacar cada tipo de inflación con una herramienta a medida. Con el retoque de medio punto, las tasas largas no se van a perturbar y no será tan agresivo para los bienes raíces. Pero habrá que insistir para que el mercado de trabajo se modere. Y si tanto va el cántaro a la fuente también puede romperse. El aterrizaje suave no está garantizado aunque nos queda claro que Powell lo tiene más presente que antes en su agenda.

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