En Moody's ven buena predisposición del Gobierno y confían que se evite default

Economía

Los ejecutivos de Wall Street señalaron de todas formas que las perspectivas de la Argentina dependen "enormemente" del éxito de las negociaciones.

Mientras la Argentina negocia a contrarreloj con los tenedores de deuda de legislación extranjera, la visión de Wall Street parece ser cambiante: si bien hubo un gran rechazo por parte de los fondos, los activos argentinos mejoran su cotización y baja el riesgo-país. En ese contexto, Ámbito Financiero dialogó con el director de Moody’s Analytics para América Latina, el mexicano Alfredo Coutiño, y con el economista de la firma, Juan Pablo Fuentes (de nacionalidad venezolana), acerca de los avatares de la economía argentina y latinoamericana en tiempos de coronavirus.

Periodista: ¿Creen que llegarán a buen puerto las negociaciones entre la Argentina y los acreedores?

Juan Pablo Fuentes: El lunes el Gobierno anunció una nueva prórroga y esto representa una buena señal e indica que la Argentina está dispuesta a mejorar su oferta inicial. Aunque si el Gobierno no llega a un acuerdo para el 22 de mayo -nueva fecha tope- la Argentina entraría oficialmente en default. Las acciones del ministro Martín Guzmán y el presidente Alberto Fernández dan indicios de un sincero esfuerzo en lograr un acuerdo y evitar el default. El tono del Gobierno ha cambiado un poco en las últimas semanas y muestra la intención a flexibilizar su posición. El Gobierno sabe que el default sería un obstáculo para la recuperación económica y tendría un impacto negativo a mediano plazo. Dado esto, pienso que se llegará a un acuerdo con la mayoría de los tenedores. Y este acuerdo reflejará términos mejores a los ofrecidos inicialmente y mayores garantías para los inversionistas.

P.: ¿Cuán dependientes de la reestructuración son las perspectivas de crecimiento y desarrollo para la Argentina? ¿Puede el país volver a financiarse en los mercado si llega a un acuerdo razonable y evita el default?

J.P.F.: Las perspectivas económicas del país dependen enormemente en el éxito de las negociaciones. No sólo se le abrirían gradualmente las puertas al país para el financiamiento externo, sino que elevaría la confianza de los inversionistas. Al mismo tiempo, la situación fiscal del Gobierno mejoraría notablemente a corto y mediano plazo. Esto permitiría combatir la inflación con mayor eficiencia e implementar programas fiscales de estímulo para la demanda interna.

P: El Gobierno argentino está buscando desarrollar un mercado local con inversores que apuesten a instrumentos en pesos. ¿Será posible en el mediano plazo o va a llevar mucho tiempo para que alguien apueste por la Argentina?

J.P.F.: El Gobierno ha logrado colocar bonos en pesos con ajuste inflacionario con relativo éxito en las últimas semanas. La clave a mediano plazo es lograr bajar la inflación. Mientras esto no se logre, la capacidad del Gobierno para colocar deuda en pesos continuará limitada por el alto costo. La Argentina debe mostrar un plan de política efectivo para bajar la inflación que no se apoye en el uso de controles de precios. Hasta ahora, la administración de Alberto Fernández no ha mostrado un plan coherente para bajar la inflación.

P.: Los mercados vieron con buenos ojos la llegada de Mauricio Macri al poder. ¿Cree que el mal resultado tuvo que ver con una negligencia del macrismo o hubo un contexto desfavorable?

J.P.F.: Pienso que el Gobierno de Macri falló en implementar una política antinflacionaria creíble. Cometió muchos errores y sobreestimó la aceptación del mercado. Una vez que la confianza se derrumbó no supo recuperarla a pesar de la ayuda del FMI. Las condiciones externas no fueron las mejores, pero tampoco las peores. No veo esto como un factor clave en el fracaso.

P.: ¿Cuál creen que puede ser el impacto económico del coronavirus en Latinoamérica? ¿Puede haber una recuperación en V en la región o va a ser mucho más lento el rebote?

Alfredo Coutiño: Todos los países de América Latina están siendo impactados por la pandemia del virus tanto en materia de salud como económica y financiera. Los países más afectados son aquellos con lazos más estrechos con China y EE.UU. y que entran a la pandemia con una situación económica debilitada. Así, en términos del tamaño de la contracción económica, los países se mueven en este orden: México, Argentina, Brasil, Chile, Perú, Colombia y Centro América. La región reportará una contracción de alrededor 6% en 2020, teniendo a México como el más afectado con una caída del 7%. Dado que América Latina entró un poco tarde a la pandemia y al confinamiento, entonces su salida será también un poco retrasada. Sin embargo, la reapertura de China, que va seguida de EE.UU., va a dinamizar al sector exportador y eso beneficiará positivamente al sector exportador latinoamericano, por lo que se espera que la región empiece a salir de la recesión hacia finales del tercer trimestre. Esperamos una recuperación el forma de V. El riesgo está en que se presente una segunda ola de infecciones a nivel mundial y eso no solo retrase la salida de la economía mundial de la crisis sino que incluso genere una recuperación en forma de W.

P.: En Estados Unidos y México los gobiernos tomaron la decisión de cuidar la economía y se dispararon los casos de contagios. ¿Cómo evalúan estas determinaciones a la luz de los hechos?

A.C.: La falta de seriedad mostrada por esos gobiernos con respecto a la amenaza de la pandemia no solo ocasionó un retraso en la toma de medidas preventivas. Sobre todo en el caso de México, en donde el Gobierno inicialmente descartó que la pandemia fuera un asunto de emergencia nacional, al mismo tiempo que enfrentaba un sistema de salud desmantelado por el mismo Gobierno y con poca infraestructura para responder. La realidad ha forzado a las autoridades a aceptar la situación, con el elevado costo de que la pandemia tuvo camino más libre para avanzar entre la población. Es en gran parte por esto que México será uno de los países más afectados en la región. La otra parte la explica su alta dependencia con respecto a la economía estadounidense, de tal forma que la fuerte contracción registrada por la economía del vecino del norte va a arrastrar a la economía mexicana a una recesión mucho más profunda en el año.

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