La expansión de sectores como energía, minería y logística está generando nuevas demandas sobre las cadenas de servicios que sostienen la actividad productiva en la Argentina. En ese contexto, las empresas proveedoras comenzaron a incorporar cada vez más criterios vinculados a sustentabilidad, eficiencia operativa e impacto social como parte de sus estrategias de crecimiento.
Economía circular, carbono neutral e inclusión: cómo evolucionan los servicios que acompañan a energía y minería
Según los datos, Grupo L pasó de registrar una facturación anual de u$s77 millones en 2016 a alcanzar los u$s434millones en 2025, multiplicando por seis su volumen de operaciones.
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Durante el último año, la empresa trabajó con más de 400 clientes y contrató de manera directa a 864 proveedores, de los cuales casi la mitad fueron pequeñas y medianas empresas.
Ese escenario quedó reflejado en el décimo Reporte de Sustentabilidad presentado por Grupo L, una compañía argentina de servicios integrales, donde se observan resultados económicos, sociales y ambientales correspondientes a 2025 y una fuerte consolidación del negocio durante la última década. Según los datos difundidos, la firma pasó de registrar una facturación anual de u$s77 millones en 2016 a alcanzar los u$s434millones en 2025, multiplicando por seis su volumen de operaciones.
El crecimiento de la actividad energética y minera en distintas regiones del país impulsó la demanda de servicios de alimentación, logística, limpieza y soporte operativo, tanto en grandes centros urbanos como en locaciones de difícil acceso. Entre ellas se incluyen campamentos mineros en la cordillera, operaciones vinculadas a la actividad offshore y bases ubicadas en la Antártida.
Durante el último año, la empresa trabajó con más de 400 clientes y contrató de manera directa a 864 proveedores, de los cuales casi la mitad fueron pequeñas y medianas empresas. También distribuyó alimentos a más de 2.500 puntos del país y prestó servicios de limpieza integral en aproximadamente mil establecimientos.
En el segmento gastronómico, además, alcanzó casi 227 millones de raciones servidas y consolidó su presencia en 15 provincias, además de la Ciudad de Buenos Aires. Entre los sectores donde desarrolla actividades figuran hospitales y clínicas, escuelas, clubes, fuerzas armadas, organismos estatales y grandes compañías privadas.
María Laura Bilieri, directora de Recursos Humanos y Sustentabilidad de la compañía, destacó el valor de sostener este seguimiento durante una década. “Esta edición es especial por la envergadura que representa cumplir 10 años relevando estos indicadores y resultados sin interrupción. Pero también por las personas que forman parte de la organización y logran este ejercicio sostenido, impulsando mejoras todos los días y mostrando una manera de hacer las cosas que pone en el centro a las comunidades, al desarrollo y al trabajo conjunto”, señaló.
Economía circular y proveedores locales
La creciente exigencia de grandes compañías respecto a estándares ambientales y sociales dentro de las cadenas de valor está modificando el funcionamiento de múltiples sectores. Aspectos como reducción de residuos, trazabilidad, eficiencia energética y economía circular ganan cada vez más espacio.
Dentro de esa estrategia, casi la mitad de las compras totales de la compañía se realizaron a pequeñas y medianas empresas mediante un programa específico de desarrollo de proveedores, iniciativa que recibió cinco reconocimientos vinculados a sustentabilidad.
Durante 2025 también se avanzó en acciones orientadas a la gestión de residuos. La empresa informó la separación en origen de más de 600.000 kilos de materiales para reciclado, mediante la articulación con cooperativas, gobiernos locales, organizaciones sociales y compañías asociadas.
Además, desarrolló una alianza con el CONICET para reutilizar subproductos vegetales y obtuvo en Neuquén el reconocimiento “Guardianes Ambientales” por sus prácticas vinculadas al cuidado ambiental.
En paralelo, una de sus unidades gastronómicas redujo más de 41 toneladas de plásticos de un solo uso y obtuvo por segundo año consecutivo una certificación vinculada a carbono neutral.
Inclusión y desarrollo social
El reporte también expone indicadores asociados al impacto social de la actividad. Durante 2025 se destinaron cerca de $400 millones a organizaciones sociales y otros $350 millones a becas educativas para colaboradores y sus familias.
En materia de empleo, 629 jóvenes accedieron a su primera experiencia laboral mediante programas de inserción, mientras que durante el año se incorporaron 2.894 trabajadores bajo convenio colectivo. La estrategia fue reconocida con distintos premios vinculados a innovación, sustentabilidad, diversidad e inclusión.
Más allá de los resultados financieros, el informe deja ver una tendencia más amplia: el crecimiento de sectores estratégicos como energía y minería no solo impulsa inversiones directas, sino también el desarrollo de una red de servicios e infraestructura asociada que gana protagonismo dentro de la nueva matriz productiva argentina.





