Juan Manuel de Prada, que recibió el premio Planetade España por su novela «La tempestad», está molesto con esa editorial. Sunovela más reciente, «Las esquinas del aire», no llegó a la Argentina porqueprefirieron promocionar la de una conductora de TV que se ha convertido en unescándalo. Dialogamos con el escritor español, en medio de la luna de miel,donde decidió descubrirle la Argentina a su esposa, sobre sus últimas obras,sus próximos libros, su labor periodística, el mundo editorial y la situaciónactual de los escritores españoles.
Periodista: ¿Qué fue lo último que escribió?
Juan Manuel de Prada: «Las esquinas del aire»,una novela extraña, impura, con elementos de biografía y de reportajeperiodístico. Trata de la búsqueda de una catalana famosa en su tiempo, perototalmente olvidada hoy en España: Ana María Martínez Sagi, poetisa, deportistay una de las precursoras del feminismo; en fin, una mujer apasionante de losaños '30. El libro es bastante fuera de los común, en el sentido de que no seadapta a los cánones de los géneros literarios.
P.: ¿Cuándo se va a publicar «Las esquinas delaire»?
J.M.de P.: Se publicó en febrero y apareció enlas librerías de España en marzo. Luego se editó una recopilación de misartículos en la revista «Blanco y Negro», del diario «ABC» de España. Pero comolibro de creación nuevo, «Las esquinas del aire» fue el último.
P.: ¿Por qué no llegó a la Argentina?
J.M. de P.: Creo que no llegará nunca. Larazón fundamental es porque mis relaciones con Planeta se han deterioradomucho.
P.: ¿Cómo ocurrió eso, siendo uno de los másdestacados premios Planeta de los últimos años?
J.M. de P.: Lo que ocurre es que «Las esquinasdel aire» ha sido para mí muy duro publicarlo. En primer lugar porque es muyextenso, de más de 500 páginas. Recibí muchas presiones mientras lo escribíapara que no fuese así: ni tan largo, ni tan excéntrico, en el sentido de que nose adapta a las formas convencionales o habituales. Y luego quedé muydescontento durante la promoción del libro que, curiosamente, salió junto a«Sabor a hiel», de Ana Rosa Quintana, la Susana Giménez española, que suscitóun gran escándalo porque descubrieron partes donde «se parece cuidadosamente» aDanielle Steel y a Angeles Mastretta. A ese libro Planeta le dio granpromoción, y ahora tuvieron que retirarlo de circulación.
P.: Un problema para Planeta...
J.M. de P.: Planeta ha tenido en los últimosmeses una serie de desconciertos, que se han coronado con la dimisión de sudirectora general, Ymelda Navajo, quien además va a fundar una editorial confuertes socios. En general en España algunas grandes editoriales están entrandoen un proceso de degradación absoluta, espero que este escándalo las hagarecapacitar.
Novelas deconductores de TV
P.: ¿Cuál es la clave de esa degradación de losgrandes sellos?
J.M. de P.: Que cada vez buscan de manera másdescarada de comercialidad. Esa tensión que mantenía el editor tradicionalentre su veneración de la cultura y como transmisor de ella, y su conducta comocomerciante, se ha roto y las grandes editoriales en España se han hechovendedoras de lo que consideran «para el gran público». En ese descaro quemuestran no les importa nada contratar libros de personajes televisivos.Planeta está publicando un exceso de libros de ese tipo. Claro, como he dichono son todos, hay editores que continúan la gran tradición, que eligen susobras, que cuidan cada etapa de la edición, que saben a qué público se dirigen,son notables profesionales. Pero, me parece que la intención fundamental hoy dePlaneta hizo que mi libro no se difundiera en la Argentina, a pesar de que enEspaña fue un éxito, en los márgenes en que yo me muevo: mis libros vandirigidos a un público muy literario.
P.: ¿Esos libros continúan a los de investigaciónperiodística?
J.M. de P.: La moda del ensayo periodístico yapasó, ahora han llegado a una cosa rocambolesca: pedir a periodistas de TV queescriban novelas. Es muy disparatado, ya no les piden encontrar algún escándalosino que escriban una novela. Y claro, las que salen son terroríficas. Perotienen que darles alguna tarea, dado que la «investigación periodística» hadecaído mucho porque era un género degradado, no era ni investigación ni nada.Una obra así puede ser extraordinaria, revelar tramas que la mayoría desconoce,pero publicaban mero sensacionalismo, con poca comprobación de fuentes, conpoca seriedad.
P.: Usted dice que esas novelas son terroríficas,pero logran grandes ventas...
J.M. de P.: Acaso para eso eligen personasconocidas de la televisión, que la gente cree conocer casi como a alguien de lafamilia, que tienen un nombre que les distingue. ¿Aquí todavía no ocurre eso?¿No le pidieron a Susana Giménez que escriba una novela? No faltará tiempo paraque alguien se lo proponga, a ella o a otra personalidad de la TV. Y no digoque le pidan una autobiografía, o una serie de recuerdos, no, le reclamarán unanovela. Eso en España está ocurriendo.
Literatura enEspaña hoy
P.: ¿Cómo ve la literatura española actual?
J.M. de P.: Se dice que la literatura españolavive un momento extraordinario, tengo mis dudas. Se edita mucho y eso da ciertaapariencia de dinamismo. Hay varias generaciones de grandes escritores, perohan entrado en una ligera decadencia. Los que están en torno de los 50 añosestán repitiendo los modelos que les dieron el éxito; no creo que estén dandosus mejores obras.
P.: ¿Quiénes, por ejemplo?
J.M. de P.: No lo voy a decir, pero es fácilde entender. Son autores que lograron su consagración en la última década. Porotra parte, éste es un fenómeno muy de nuestro tiempo. El escritor, cuandotiene un cierto éxito, esto de cierto modo lo he notado yo, por desgracia cadavez puede dedicarse menos a su obra y más a las servidumbres y los compromisosque generan sus libros. Tiene que escribir mucho en los diarios, darconferencias, salir en giras de las editoriales; en definitiva, tiene que vivirpresionado por circunstancias ajenas a la propia escritura. En los últimos 20años en España ha habido al menos media docena de escritores de ciertaimportancia. Pero me parece que esos escritores están en una etapa, si no dedecadencia, sí de cierto cansancio.
P.: ¿Cuáles son las causas?
J.M. de P.: En esta época mucha literaturaestá empeñada en estar a la moda. El escritor ha perdido la perspectiva de lasoledad, trabajar sin preocuparse por lo que se lleva en narrativa.
P.: ¿Cómo une literatura y periodismo?
J.M. de P.: Los notas pueden convertirse enpequeña tortura. En estos días, en que estoy viajando, mantener misobligaciones periodísticas es bastante duro. En general, procuro que nazcan deun ímpetu. No son muy elaboradas intelectualmente, nacen de acontecimientoscotidianos e intentan ser una expresión de ira o de simpatía. La nota cortaperiodística no da para grandes ideas. Los artículos que se nota que estándemasiado pensados, demasiado premeditados, pierden fuerza.
P.: ¿Qué está escribiendo ahora?
J.M. de P.: Acabo de terminar «Desgarrados yexcéntricos», obra con la que cierro una etapa de mi literatura. Son semblanzasbiográficas que, de alguna manera, completan «Las máscaras del héroe», miprimera novela. Cuento de comienzos del siglo XX, sobre personajes quepracticaron la literatura aunque no fueron exactamente escritores, su vida tuvomuchos episodios, y uno de ellos fue la literatura, pero no fueronestrictamente escritores. Por ejemplo, cuento de un faquir que escribió susmemorias o de un retrasado mental a quien sus conocidos, para burlarse, conhumor salvaje, le publicaron sus poemas, que son ripiosos. En fin, personajesbastante bizarros que en algún momento hicieron alguna curiosa prácticaliteraria. Saldrá en febrero en España, pero a partir de diciembre comenzaréuna nueva novela, muy distinta de las que hice hasta ahora, si bien lasobsesiones de un escritor se repiten siempre. Pero estará escrita desde otraperspectiva, quizá más autobiográfica, no en el sentido estricto de la palabra,porque no voy a contar mi vida, pero estarán mis preocupaciones personales.
P.: ¿En «Desgarrados y excéntricos» aparece Borgescomo en «Las máscaras del héroe»?
J.M. de P.: Aparece en una de las semblanzas.Hay un poeta ultraísta, Vicente Massot, que coincidió con Borges en Mallorca,adonde Borges fue al prostíbulo Casa Elena y sobre el que escribió un poema enuna revista del grupo. Aparece en aquellos años en que todos los llamaban«Georgie». De ese Borges juvenil nunca pude saber qué hacia en los prostíbulosporque, según cuentan, no mantenía relaciones con las prostitutas, sólo estabaallí esperando a que volvieran sus amigos. En esa semblanza aparece, añosdespués, en París, otro argentino: Xul Solar. Personajes como Vicente Massot,que no han dejado rastros en la literatura pero han tenido vida muy pintoresca,son los actores principales de mi libro y como secundarios suelen estar losfamosos.



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