12 de diciembre 2000 - 00:00

Actualidad

(11-12-00) * Es la segunda vez en el año que llueve en la Galería Ruth Benzacar. Primero, hasta con rayos y truenos, cuando Leandro Erlich expuso «Ventana», y ahora con «Fitotrón II», una instalación realizada por el conceptualista Luis Benedit. Se trata de un espacio vidriado cuyas líneas simples remiten al emblemático modelo universal de una casa y que ostenta cultivos «aeropónicos», plantas de pequeños ajíes picantes o pimientos insertados con geométrica precisión en toda su superficie. La obra, realizada en escala humana, cuenta con un sistema de riego y de luces que aseguran la supervivencia de las plan-tas y que, además, le otorga un especial esplendor, la hace lucir como si fuera un diamante. Plena de reflejos y con su verde naturaleza en expansión, la belleza de la obra conmueve antes que su mensaje conceptual. El «Fitotrón I» se exhibió en 1972 en el Museo de Arte Moderno de Nueva York.

* Jean Baudrillard habló sobre las ciudades como santuarios, pero no mencionó a Buenos Aires. (Ver nota central.) Como otras ciudades del mundo, la nuestra cede terreno a la uniformidad del estilo que impone la sociedad global. «Justo ahora que la moda es el eclecticismo, en Buenos Aires se lo destruye», observa el arquitecto Fabio Grementieri. Señala, además, el riesgo que corre la Embajada de Inglaterra, ya que «el gobierno británico tiene planes de venderla para lotear el terreno y construir dos torres». Según comenta Grementieri, el principal interesado en la conservación de este patrimonio arquitectónico es el ex canciller Guido Di Tella, hoy vecino de los ingleses y con buena vista al Río.

* No cabe duda de que la estética global influye decisivamente en los artistas, que al fin son un reflejo de los tiempos que les toca vivir. Las pinturas en blanco y negro de Pablo Siquier adquirieron en estos últimos años los colores restallantes que trae la globalización.Y la obra de Fabio Kacero es un testimonio del arribo de la cultura del plástico y de sus colores, tan ajenos al espíritu porteño.


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Si bien la casa Naón tuvo buenas ventas, aunque sin sobreprecios, en Saráchaga un par de consolas francesas remontó al precio inédito de 90.000 dólares. En la casa Bullrich, Gaona & Wernicke hubo compradores locales y extranjeros muy selectivos. Un grupo escultórico de mármol representando las cuatro estaciones, realizado por el italiano Barsanti se vendió en 100.000 dólares, un «Pericón» de Figari llegó a los 90.000 y un collage del sesentista Alberto Greco cambió de dueño por 12.500.

* El jueves 14 comienza la última subasta de Roldán. Predomina la pintura argentina de grandes maestros, Victorica, Soldi, Gómez Cornet, Carlos Alonso, Policastro, Castagnino y Lacámera entre otros.


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La galería Palatina inauguró «Propuestas para una colección», con obras de Alfredo Hlito, Jorge Abot y Julián Agosta, entre otros.

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