25 de diciembre 2000 - 00:00

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El sánguche de milanesa
"El sánguche de milanesa"
(26/12/2000) * La semana pasada, en un florido parque de la ciudad de San Miguel de Tucumán se inauguró un nuevo monumento, «El sánguche de milanesa», casi un homenaje alegórico a la improvisación gastronómica argentina realizado por Sandro Pereira, artista de tierra adentro hasta ayer poco menos que desconocido. Cuando el gran drama de los artistas de toda la Argentina es la dificultad de acceso a los circuitos internacionales de exhibición y consagración, llama la atención que Pereira haya suscitado el interés del inglés Kevin Power, académico de la Universidad de Alicante que tiene una cátedra en Tucumán y que le dedicó un ensayo al monumento.

* «Pereira -escribe Poweres un hombre corpulento con un apetito irónico. Cuando ataca el concepto de los monumentos del siglo XIX, está criticando la historia estética de un género particular; cuando eleva hacia el aire una milanesa al estilo de Oldemburg, está parodiando la americanización. Para esta ocasión ha construido un sándwich de milanesa gigante, impulsado hacia arriba en un pedestal.»

* «La Facultad de Arte de la Universidad de Tucumán se ha convertido en una usina generadora de artistas plásticos», señala un coleccionista enterado. El proyecto de inter-cambios que financia la Fundación Antorchas, diseñado por su director, Américo Castilla, posibilitó el arribo de artistas, críticos, curadores y docentes que encontraron tierra fértil y la originalidad que asombra al inglés erudito. El proyecto implica una auténtica política de descentralización y se extiende a las ciudades de Bahía Blanca, Río Gallegos, Posadas, General Roca, Bariloche, Córdoba.


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Teresa Bulgheroni dijo que proyecta traer una exposición de la vanguardia rusa. Varios recordaron que la exposición del brasileño Tunga que trajo Frances Reynolds Marinho y la de Iconos del Museo del Kremlin llegaron gracias a la gestión de Bulgheroni y fueron las muestras más celebradas del Recoleta. Los nombres de Kasimir Malevich, Vladimir Tatlin, Alexander Rodchenko, Gavo, Prevsner y la Goncharova sonaban como el canto de la sirena a los oídos de algunos conocedores.

* En los días turbulentos que pasó en Buenos Aires, el artista norteamericano y mentor del arte conceptual, Joseph Kosuth, quien exhibe una estupenda instalación en el Museo de Bellas Artes, invitó a Nicola Costantino a bailar el tango. La noche terminó bien, pero hubo un intermezzo violento donde Kosuth tuvo que defender a puño limpio a Costantino, asediada por un artista dinamarqués que insistía en bailar con ella.


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