Roma (AFP, NA) - Woody Allen dijo ayer en Roma que el presidente George W. Bush y el Congreso de su país «parece que manejan bien el problema y tienen una buena visión de la complejidad de la situación» tras los atentados terroristas. «El presidente se da cuenta de que hay que actuar con una visión panorámica, que no se trata de un problema militar sino de un problema social, económico y político», declaró Allen en el curso de una conferencia de prensa organizada en ocasión del preestreno de su último film «La maldición del escorpión de jade», ambientado en la Nueva York de los años '40.
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«Yo estaba en Nueva York en ese momento. Quedé terriblemente impresionado, pero no sorprendido. Sabemos que el terrorismo es una amenaza y que ningún país, ninguna ciudad, está exenta. Lo que me impresiona es la irracionalidad del acto, que provocó 5.000 muertes de más de 40 naciones. A ningún pueblo oprimido ese gesto lo ayudará. Sólo contribuye a aumentar la miseria del mundo», agregó.
« Decidí cumplir este viaje y venir a esta cita porque en este momento en Estados Unidos la sensación es de que sabemos qué hacer y ahora toca volver a la vida real. Un gran país como Estados Unidos no puede cerrarse en un pequeño caparazón. El efecto obtenido por los terroristas ha sido unir como nunca antes al pueblo estadounidense alrededor de su cultura y sus ideales», continuó.
«El país no cambiará su cultura. Es el momento de volver a la normalidad tras un acto grave, irresponsable e inútil, dado que no ha mejorado las condiciones de ningún país pobre, no ha impedido que el hambre y la pobreza se sigan cobrando víctimas y sólo ha hecho un poco más pobre e injusto al mundo», siguió.
Con respecto a la futura guerra, Allen opinó: «Es irreal pensar que no se responda a esta catástrofe con una represalia militar, pero pienso que un derramamiento de sangre enemiga será la parte menor de la intervención estadouni-dense en el mundo».
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