Woody Allen: a punto de firmar un contrato para filmar una
película en Barcelona. Sería ésta su tercera película consecutiva
en Europa.
Nueva York - Tachado de repetitivo e irrelevante en la ciudad que fue sinónimo de su cine durante tres décadas, y harto del afán de control de los estudios en Hollywood, Woody Allen, a los 70 años, ha cruzado el Atlántico en busca de financiación, mejores taquillas y críticos más comprensivos.
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Tras la primera escala europea -«Matchpoint», un thriller rodado exclusivamente en Londres y producido por un consorcio liderado por la BBC-, Allen acaba de terminar también en la capital británica el rodaje de una comedia.
La siguiente parada será, con toda probabilidad, Barcelona. Allen dice que está ultimando un acuerdo con la productora catalana Mediapro para rodar una película -con toda seguridad una comedia romántica- en Barcelona en el verano de 2007. «Hace tiempo que estamos manteniendo serias negociaciones y creo que, salvo algún imprevisto, vamos a concretarlo en cuestión de días», dijo en unas conversaciones con periodistas el sábado pasado en Nueva York.
Cuando Mediapro le propusohacer el rodaje de una película en Cataluña, «les dije que sí, porque me daría la oportunidad de vivir en Barcelona durante varios meses», dijo el realizador. «Va a ser una experiencia fabulosa para mí», afirmó. Aunque tiene varias ideas para una película ambientada en Barcelona, ninguna es definitiva, aunque dijo que tenía «la sensación de que será un romance, en cierta manera porque lo que más me gusta de Barcelona es que es una ciudad romántica».
Pero Allen reconoce que su principal motivo para cruzar el Atlántico es económico, concretamente el escaso interés de los grandes estudios estadounidenses, así como su excesivo deseo de control: «El motivo para ir a Inglaterra era estrictamente financiero», dijo. «Antes, los estudios tenían una actitud distinta; me daban el dinero y se iban sin leer mi guión. Después quedaban decepcionados, me decían que les encantaba», bromeó.«Pero ahora quieren estarinvolucrados desde el principio, quieren ver el guión, elegir los actores y eso no lo quiero». Luego, « descubrí que los europeos eran más respetuosos con los artistas», dice. Añade, sin embargo, que lo obligaron a elegir actores ingleses en «Matchpoint» y que espera que pase lo mismo si hace una película barcelonesa.
Paradójicamente, casi treinta años después del éxito de sus primeros homenajes a su ciudad en «Manhattan» o «Annie Hall», Allen insiste en un retrato de una Nueva York que ha resultado más atractiva últimamente a los propios neoyorquinos. Estos han votado con los pies en la taquilla, incluso a su reciente «Melinda y Melinda», ambientada en Greenwich Village, pero calificada como soap opera por el semanario «Village Voice». Ahora Allen da el paso lógico. «Había hecho una treintena de películas en NuevaYork y rodé una en Londres y, pensé: «¡Mira! lo he hecho y no me ha pasado nada. Y pensé: esto lo puedo hacer en París, en Venecia o en Barcelona. Sigo amando a Nueva York y si pudiera conseguir el dinero aún haré películas en Nueva York», añadió.
Pero si Allen ha retratado un Nueva York hecho a la medida de la imaginación europea, el reto en los rodajes europeos es mayor en gran parte por el desconocimiento. En «Matchpoint» que se estrenará en España el 5 de noviembre (antes que en los Estados Unidos), ambienta el thriller con los últimos emblemas arquitectónicos londinenses, desde la Tate Modern Gallery hasta el rascacielos de Foster.
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